El Blog

Calendario

<<   Julio 2018    
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

General
Artículos y anotaciones generales

Puntualizando

Por Sarri - 9 de Septiembre, 2011, 11:37, Categoría: General

EL AMOR CONYUGAL (#49)

 

El amor conyugal, por ser eminentemente humano, con el afecto de la voluntad abarca el bien de toda la persona y, por tanto, es capaz de enriquecer con una dignidad especial las expresiones del cuerpo y del espíritu y de ennoblecerlas como elementos y señales específicas de la amistad. Este amor está perfeccionado y elevado con el don especial de la gracia y la caridad.

Tal amor, asociando a la vez lo humano y lo divino, lleva a los esposos a un don libre y mutuo de sí mismos, comprobado por sentimientos y actos de ternura, e impregna toda su vida; más aún, por su misma generosa actividad crece y se perfecciona. Supera, por tanto con mucho la inclinación puramente erótica, que, por ser cultivo del egoísmo, se desvanece rápida y lamentablemente.

Este amor se expresa y se perfecciona singularmente con la acción propia del matrimonio. Por ello, los actos con que los esposos se unen íntimamente entre sí son honestos y dignos y, ejecutados de manera verdaderamente humana, significan y favorecen el don recíproco en un clima de gozosa gratitud,

Ratificado por la mutua fidelidad y sobre todo por el sacramento de Cristo, es indiscutiblemente fiel en cuerpo y mente, en la prosperidad y en la adversidad, quedando excluido de todo adulterio o divorcio.

El reconocimiento obligatorio de la igual dignidad personal del varón y de la mujer evidencia también claramente la unidad del matrimonio confirmada por el Señor. Para hacer frente a las obligaciones de esta vocación cristiana, se requiere una insigne virtud; por eso los esposos, vigorizados por la gracia para la vida de santidad, cultivarán la firmeza en el amor, la magnanimidad de corazón y el espíritu de sacrificio, pidiéndolos asiduamente en la oración.

Destacará el amor conyugal en el ambiente si los esposos sobresalen por su fidelidad y armonía y en el cuidado por la educación de sus hijos, participando en la necesaria renovación cultural, sicológica y social a favor del matrimonio y de la familia.

Hay que formar a los jóvenes a tiempo sobre la dignidad, función y ejercicio del amor conyugal y esto preferentemente en el seno de la misma familia. Así, educados  en el culto de la castidad, podrán pasar, a la edad conveniente de un honesto noviazgo al matrimonio,

 

Se aclara, definitivamente, la intrínseca bondad del matrimonio en todas sus dimensiones.

Esencia divino-humana

Por Sarri - 22 de Noviembre, 2010, 16:27, Categoría: General

LA LIBERTAD (#17)

 

La libertad posee un valor que los contemporáneos exaltan con entusiasmo. Y con toda razón. Con frecuencia, sin embargo, la fomentan como si fuese licencia para hacer cualquier cosa, con tal que deleite, aunque sea mala. La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios ha dejado al hombre en manos de su propia decisión para que así alcance su plena y feliz perfección.

La dignidad humana requiere, por lo tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección, movido e inducido por convicción interna personal, tendiendo al bien y procurando medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes y no por impulso instintivo ni por coacción externa.

La libertad humana, herida por el pecado, para lograr la máxima eficacia en esta ordenación de Dios ha de apoyarse necesariamente en la gracia de Dios. Cada cual tendrá que dar cuenta de su vida ante el tribunal de Dios según la conducta buena o mala que haya observado.

 

La libertad, siendo el hecho más excelso de la creación, es imposible encontrarla en su estado puro. Los actos humanos, para ser tales, han de ejecutarse con advertencia plena y franquía de influencias, estado que en esta vida no se da. La consecuencia es que nunca sabemos con qué grado de responsabilidad actuamos. Lo cual nos lleva a confiar más en Dios que en nuestras propias fuerzas y convicciones.

No obstante, es posible ser y permanecer libre en las condiciones más aberrantes de la esclavitud: cuando externamente todo es imposición, internamente puede conservarse la actitud crítica de la libertad. Las libertades de los ordenamientos civiles son simples condicionamientos que no crean la libertad humana sino que apenas la favorecen o la dificultan.

No es tarea fácil formarse ideas claras sobre la libertad y la responsabilidad, pero nadie está exento de empeñarse y esforzarse en ello.

Solo en el empeño de ser libres llegamos a ser humanos.

Escatología

Por Sarri - 29 de Junio, 2010, 17:15, Categoría: General

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo VII: Escatología § 48

 

Indole escatológica de la vocación cristiana.

 

La Iglesia, a la que están llamados todos los hombres, sólo tendrá su plenitud en la gloria del cielo; sin embargo, después de la ascensión de Cristo, constituye su Cuerpo en la tierra, y como sacramento universal de la salud, en la espera escatológica de los nuevos cielos y la nueva tierra, anticipa en cierto modo realmente la renovación del mundo. Los sufrimientos del tiempo presente no son comparables a la gloria que se manifestará en nosotros después que en el tribunal de Cristo seamos juzgados dignos de ella. (48)

 

Comentario

 

El término “escatología” ha pasado vulgarmente a significar algo coprofílico; urge restituirle su contenido original de “sentido de las ultimidades”, de la muerte, juicio, cielo e infierno. La escatología es la perspectiva en que nuestra vida pasa de contingente a perpetua y constituye la base de la esperanza cristiana.

El sentido escatológico de la vida da a la fe su carácter genuino de creer lo que no se ha visto viviendo de verdades indefinibles (misterios). Básicamente, estas verdades afirman el carácter provisorio de la vida temporal y su índole definitiva en la eternidad: resaltan su valor ético y decisivo de vida o muerte, de libertad y responsabilidad.

La fe deviene esperanza que relega las dificultades del camino con el empeño de llegar a la meta, destacando de esta manera la configuración peregrina de la Iglesia que avanza del tiempo a la eternidad, de la oscuridad a la luz y de la muerte a la vida. El esfuerzo para llegar es la caridad en que el amor del cristiano se identifica con el amor de Cristo: amor al Padre y a los hermanos.

Esta prospectiva pierde vigor cuando se la quiere encerrar en términos temporales prescindentes de sus frutos eternos. El “banquete celestial”, por ejemplo, es una imagen que toma uno de los momentos más felices de la vida temporal para, estribando en él, anhelar la felicidad perdurable de la que no podemos tener conocimiento válido y completo. Estas imágenes cambian con la evolución de las culturas ya que, para ser positivas y orientadoras, han de brotar de experiencias genuinas vividas en la cultura presente de las personas.

Esta adecuación de las imágenes a la fe es lo que pedía Juan XXIII con su aggiornamento  eclesial, pero la iglesia, en su estructura sociológica, no supo responder adecuadamente a la renovación que se le estaba pidiendo. Los estamentos eclesiales estaban excesivamente esclerotizados en culturas del pasado, viviendo de conceptos e imágenes que ya no tenían vigencia en el momento presente.

El sentido escatológico, bien entendido y mejor vivido, es una fuerza que nos permitirá renovarnos, es una gracia que nos impele a autenticar y vigorizar nuestra vida cristiana

 

 

Convivencia eclesial

Por Sarri - 20 de Abril, 2010, 18:06, Categoría: General

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo IV Los Laicos § 37-38

 

Relaciones con la Jerarquía

 

Los laicos tienen el derecho de recibir los bienes espirituales por parte de los pastores, a los cuales deben manifestar sus deseos y necesidades, expresando incluso personalmente o por medio de instituciones oportunas, su punto de vista sobre los problemas religiosos. Tienen, sin embargo el deber de respetar y obedecer a sus pastores, siguiendo sus directrices y orando por ellos. Los pastores, a su vez, promuevan la dignidad y la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. De las relaciones más estrechas entre pastores y laicos se pueden esperar muchas ventajas para la Iglesia. (37)

Son los laicos en el mundo lo que el alma es en el cuerpo humano, alimentando el mundo con frutos espirituales y difundiendo en él el espíritu de que están animados aquellos pobres, mansos y pacíficos a quienes el Señor en el evangelio proclamó bienaventurados. (38)

 

Comentari0

 

La carta magna de las personas siempre es la proclamación de sus derechos y deberes. Casi siempre, los hechos distan de los dichos; éstos son objeto de rimbombantes discursos, aquéllos de inconsideradas concesiones, tanto entre laicos como entre jerarcas. Son los hechos los que hay que encarrilar por el doble riel de los derechos y los deberes.

Por mi parte, donde dice que los laicos deben “respetar y obedecer a sus pastores”, en lugar de “obedecer” me hubiera gustado más que dijera “amar”, Será cuestión de palabras, pero las palabras siempre configuran el panorama de las actitudes. Amar por obediencia nunca es tan preclaro como obedecer por amor.

La sensación que hoy cunde es que los pastores viven alejados de sus fieles y despreocupados por su dignidad y responsabilidades. Se los ve más interesados por el boato, por el prestigio social y por el dominio de las situaciones.. La concurrencia a la plaza de san Pedro con motivo de las festividades trasunta más fasto y apariencia que sencillez y realidad, sin mentar los costos que su organización insume mientras los pobres del mundo sufren hambre y miseria.

Seamos realistas. Ni críticos resentidos, ni acólitos obsecuentes. Las relaciones entre jerarquía y fieles están demasiado tensas como para seguir con mutuas denuncias. Unos y otros volvamos de una vez por todas al evangelio, a las enseñanzas de Jesús y. más distensionados, actuemos con firmeza nuestros derechos y cumplamos seriamente nuestros deberes.

Siendo todos fieles a Cristo, la Iglesia progresará en credibilidad y será nuevamente sal de la tierra y luz del mundo.

 

 

 

Los Laicos

Por Sarri - 18 de Marzo, 2010, 17:45, Categoría: General

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo IV Los Laicos § 31

 

            Qué es el laico.

 

Con el nombre de laicos se entienden todos aquellos fieles que, consagrados a Cristo por el bautismo, constituyen el Pueblo de Dios, partícipes del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo. Es propio de los laicos buscar el Reino de Cristo, tratando las cosas temporales y ordenándolas a Dios.

Los miembros del orden sagrado están destinados principal y expresamente al sagrado ministerio por razón de su vocación. Los religiosos, en virtud de su estado, proporcionan un preclaro e inestimable testimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas. A los laicos corresponde tratar de obtener el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios. Viven en el siglo, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social.

A ellos corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están estrechamente vinculados de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor.

 

Comentario.

 

La incoherencia de fondo en este tratado es la separación de los clérigos y religiosos de los laicos, como si aquellos no siguieran siendo laicos, miembros del Pueblo de Dios. Esta estratificación de los estados, obra de la legislación canónica, está en contradicción con el Evangelio en el que el mismo Cristo vive como laico desarrollando las virtudes proféticas, sacerdotales y reales.

Una vez más, esta separación es comprensible en el giro que tomó la historia de las iglesias a lo largo de los siglos, pero no por eso justificable. La aparición de las congregaciones religiosas fue un fenómeno normal de agrupación y organización entre personas que querían vivir más auténticamente la vida cristiana pero, de hecho, fueron cuestionadas por la jerarquía hasta ajustarlas a normas de derecho canónico, con lo que, muchas veces, las esclerotizaron.

Cuando Carlomagno bautizó a los francos por orden imperial de lo que se trataba era de conformar las relaciones de poder entre el Imperio y la Jerarquía; se sacramentaba y no se evangelizaba y los laicos quedaban como fuerza laboral doblegada por las gabelas y los impuestos.

La enseñanza y educación de los laicos quedaba siempre librada a la iniciativa de algunos santos mientras que, desde Roma, se predicaba el silencio, la pasividad y la obediencia. La revalorización laical del Concilio Vaticano II es una obra titánica que todavía está en marcha sufriendo las contramarchas de la rutina autoritaria.

 

razón y fe

Por Sarri - 10 de Febrero, 2010, 19:26, Categoría: General

CONOCIMIENTO

No es fácil hacerse cargo de lo que el conocimiento significa. Viene a ser como el ojo que ve las cosas por dentro. Por supuesto que las cosas tienen un exterior que el ojo ve y un interior que el ojo no ve. La apariencia visible nunca es la realidad, pero esa apariencia invita a explorar la consistencia física o metafísica de las cosas. Una piedra tiene consistencia material, pero el pensamiento que explora su interior tiene consistencia inmaterial.

El conocimiento es una realidad en evolución que sobrepasa el instinto de adaptación animal al ambiente; pasa de la naturaleza a la culturaleza creando un nuevo ambiente: el humano! Civilizarse es el proceso de encauzar la cultura para que los hombres, todos los seres humanos sin distinción de edad ni de sexo, puedan ser felices, meta que solo es alcanzable por la libertad. Para lograr esta meta el entendimiento ha de adaptarse a la verdad y la voluntad al bien. La solución de todos los males estriba en que todos los humanos sean inteligentes y virtuosos.

A lo largo de los tramos evolutivos, la culturaleza de hoy se encuentra atascada por el desentendimiento entre lo racional científico y lo fiducial religioso. La ciencia observa, cuantifica, mide y relaciona fenómenos para extraer teorías de cuyas aplicaciones surge la técnica transformadora del hábitat humano. La fe, en cambio, depurando tradiciones míticas y poéticas, postula la existencia de un Ser Absoluto con el que todos los demás seres relativos están relacionados, creando religiones que pretenden dirigir el comportamiento humano.

El cristianismo pretende integrar ambas concepciones. A pesar de destacados logros históricos nunca llegó a ser plenamente aceptado, ya que la vida cristiana trasciende las ciencias y las religiones pero no puede menos de inculturarse en las mismas para encarnarse en la convivencia humana. Es así como, participando de las mismas penas y alegrías de la humanidad, se constituye en fermento cultural cuya acción leudante dura tanto como la misma historia y, por lo mismo, comparte sus bienes y sus males, sus ventajas y sus inconvenientes.

En los últimos siglos la razón propendió a  desbancar las religiones, entre ellas la cristiana. La reacción cristiana fue de guerra defensiva y agresiva. El pasado siglo XX consiguió amainar la virulencia de la oposición sin llegar a desterrar el desentendimiento entre la fe y la ciencia, cuando el conocimiento necesita y requiere la integración entre las abstracciones científicas y las concreciones vitales propuestas por la fe cristiana.

Los humanos estamos al volante de la evolución que va tomando más y más impulso en sus cambios y necesitamos serenidad y atención para no despeñarnos por los barrancos de la historia.

 

conversión

Por Sarri - 11 de Diciembre, 2009, 20:00, Categoría: General

JUICIO Y PERDON

La Encarnación, la manifestación de que el misterio divino reside en el corazón humano, lleva a disolver el miedo al Juicio y suplantarlo por la confianza en el Perdón. El Bautista es testigo del miedo, Jesús es la revelación de la confianza: éste es el paso salvador de la vida y la bisagra histórica del Adviento. Aquí es donde nos jugamos el todo por el todo. Y, cada uno a su manera, todos precisamos optar por la luz o por la oscuridad, por la alegre esperanza o por la triste depresión, por la vida o por la muerte.

La verdad está escondida dentro de nuestra mentira, pero lo más triste del caso es que nosotros mismos somos los responsables de haberla escondido. La mentira es lo que pasa, la verdad es lo que queda. Nuestros pecados, algo que jamás entenderemos, son mentira y esa mentira ha de ser juzgada y condenada al fuego eterno como la paja que esconde el trigo, como los sarmientos que no dan fruto… y esto nos hace temblar de miedo.

El miedo, sin embargo, se acaba con la muerte. Ahora bien, por qué seguimos teniéndole miedo a la muerte? Es que no queremos perder el miedo?  Es que nos sentimos identificados con el miedo?  Por extraño y paradójico que parezca queremos seguir teniendo miedo. Nos resistimos a reconocerlo y negar que queremos vivir en el miedo es nuestra mentira que envuelve y esconde la alegría de vivir.

Así, pues, la muerte que nos quita el miedo nos quita, por el mismo hecho, el engaño de la vida o, mejor dicho, la vida engañada y nos restituye a la verdad de la vida que es gozo, alegría y felicidad en la que nada pasa y todo queda, en la que ya no hay espacios ni tiempos en que perderse. Esa es la vida encarnada de Dios en que todos vivimos perdonados en Cristo como miembros de su cuerpo místico.

(Aquí conviene no confundir místico con mítico. Mítico es algo que se basa y se deriva de la ensoñación y de la fantasía; sería una forma primitiva de interpretar la realidad; se regenera por medio de la poesía y la ciencia. Místico es algo procedente de la revelación del misterio vital y encarnado; se cultiva con la oración y la práctica del amor; sería una forma de adelantar la experiencia de la eternidad).

El miedo al Juicio es producto del sentimiento de culpabilidad, sentimiento inútil para solucionar el problema del pecado y perjudicial para el desarrollo de la vida. La oración de Jesús al Padre, antes de expirar en la cruz, fue: «perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen». Cuando pecamos no sabemos lo que estamos haciendo. Se trata de una ignorancia difícil de aceptar, pero no por difícil menos real. De hecho, esa ignorancia nos abre la puerta al Perdón en el día del Juicio.

Sólo falta compartir ese perdón entre nuestros hermanos los prójimos.

 

 

 

Dimensiones cristianas

Por Sarri - 26 de Noviembre, 2009, 14:57, Categoría: General

REALEZA CRISTIANA

 

La realeza paternal de Dios, proclamada por Jesús, es el conjuro del amor que produce amor, solidaridad, gratitud, paz y alegría. Toda comparación con las instituciones temporales lleva a la hybris conceptual que debilita el amor, genera discusiones y disputas que se desarrollan en guerras cada vez más violentas.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús rechazó la realeza que le ofrecían los judíos: él no es un rey que controlara y distribuyera los alimentos a su pueblo. Jesús es rey de la verdad proclamada, de la verdad de la vida que rige trascendiendo los límites del tiempo y del espacio, de la verdad salvadora que ya está promulgada en el corazón de todo ser humano.

Reconocer esa realeza es convertirse, cambiar de mentalidad y esforzarse para que esa verdad brille y se expanda en el ancho mundo. Es pedir que venga a nosotros el reino de Dios y descubrir que ya ha venido y que sólo falta que lo aceptemos en su propia verdad sin condicionarlo a nuestras expectativas.

Nuestras expectativas son, precisamente, la mentalidad que hemos de cambiar. La mentalidad viene a ser el cúmulo de evidencias a las que rendimos culto en nuestra mente y corazón. Es evidente que nuestros sentimientos, pensamientos y lenguaje van cambiando desde la niñez hacia la vejez, Las evidencias son válidas hasta que otra evidencia más clara las suprime o las subordina y, así, hasta llegar a la última evidencia de que el misterio es indescifrable.

El misterio de la vida consiste en descubrir que la verdad es el polo de atracción de todas las evidencias al que nunca llegamos en este estadio de vida temporal pero al que esperamos alcanzar cuando se nos acabe el tiempo de la vida, cuando ya no quedan evidencias que barajar y la vida puede vivirse en toda su verdad, bondad y belleza.

Entonces comprenderemos que todos, integrados en perfecta unidad con Cristo Jesús, somos hijos dilectos de Dios y que vivimos indefectible y verdaderamente del amor del Rey del Universo. Entonces, como corresponde a los hijos del rey, seremos coronados con la diadema de la indefectible felicidad para la que fuimos creados.

Pasando de las fantasías a las evidencias y de las evidencias a las verdades y de éstas al misterio del amor divino gozaremos de la profética y sacerdotal realeza que se nos inculcó sacramentalmente en el bautismo y reinaremos en el Reino de Dios Padre por los siglos de los siglos en santidad de santidades.

vivencias

Por Sarri - 16 de Octubre, 2009, 17:49, Categoría: General

PERDIDAS Y GANANCIAS

Paradójicamente, el sentido cristiano de la vida hace que las pérdidas sean ganancias y las ganancias pérdidas. Ganar el mundo es perder el alma. No es posible ganar el mundo y el alma: si se gana o se pierde uno se pierde o se gana la otra. La alternancia es inevitable. No se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero: o se ama a uno y se aborrece al otro. Por derecho o a la inversa. Es imposible amar u odiar a ambos a la vez: por más que nos empeñemos en ello acabaremos ilusamente engañados. Reflexionemos, así sea someramente, sobre los términos en juego.

El mundo son las riquezas que en x años de vida podemos reunir. Las acumulamos para prevenir las necesidades de la vejez en que no podremos trabajar y producir: se trata de la virtud burguesa del ahorro que no confía en la solidaridad de los demás o de la virtud neoliberal de saber endeudarse sin mayores obligaciones para los resarcimientos. En ambos casos prescindimos de las necesidades ajenas a las que deberíamos subvenir con nuestros excedentes.

El alma, lo que se dice el alma, es la vida que nos ha sido dada y que debemos conservarla saludablemente, junto con todos nuestros semejantes, hasta morir. El vicio de la codicia y de la avaricia, contrariamente a todas las apariencias, conspira destruyendo la salud de la vida con ansias y miedos de perder lo que se tiene antes de perder la misma vida, pérdida que, llegado el momento, es inexorable e inaplazable. Cuál es, entonces, la ganancia? Qué significa haber vivido en la opulencia a la hora de la muerte?

Jesucristo nos alerta cuestionándonos de qué nos sirve ganar el mundo si perdemos el alma. El alma para Jesús es la vida perdurable que trasciende la temporalidad, la vida cuyo momento presente, al perder el encierro entre el pasado y el futuro, se abre indestructible a la eternidad, revelando con ello la Unidad de vida entre todos los hijos de Dios y  brillando la Verdad de la Vida en toda su Bondad y Belleza.

El cristiano cree y espera con amor despertar del sueño en que el tiempo le tiene aletargado entre mil y millones de ilusiones cuya pérdida es la única ganancia significativa de la vida, para lo cual hay que perder el miedo a la muerte, momento en el que se liquida el pasado y desaparece el futuro. Perder para ganar no es fácil pero es posible si así lo queremos, no en los dichos, sino en los hechos.

 

Radicalidad

Por Sarri - 28 de Agosto, 2009, 12:53, Categoría: General

CONTINGENCIA

Nuestra vida empieza siendo vacía pero puede llegar a su plenitud: este proceso evolutivo se llama y es contingencia: sucede en el presente, entre el pasado y el futuro, en el tiempo. Cumplido su tiempo la vida pasa a ser definitiva e inalterable. El resultado final, que la vida fracase o triunfe, depende de la decisión de la persona en cuestión.

Aquí radica toda la seriedad, la urgencia y la importancia de la libertad y responsabilidad de los humanos. Ni los animales, ni los vegetales pueden dirigir la vida a su destino. Toda vida infrahumana es simple escala evolutiva y originante de nuestra vida humana en la que se juega el destino de todo o nada. Durante el tiempo nuestra vida es algo que nos hace ser alguien, agotado su tiempo se es todo o se es nada.

En la gramática, que es el vestíbulo de la filosofía, los pronombres indefinidos (nada, algo y todo) nos marcan con su indefinición el curso vital de nuestra contingencia, espacial y temporalmente definible. He aquí el escollo vital más difícil de superar: la imposibilidad de enmarcarnos y definirnos en la simple realidad de ser y existir! Es el hecho de vivir en y frente al misterio, porque nuestras definiciones son, igualmente, contingentes.

Ciencia y filosofía extraen y abstraen de la sensibilidad mediciones e ideas con las que se estructuran los conocimientos, olvidándose que lo concreto de la realidad escapa a sus percepciones. Teóricamente la ciencia estudia lo cuantitativo y la filosofía lo cualitativo, pero cantidad y cualidad no son realidades sino adherencias que atribuimos a la realidad sin lograr el conocimiento de la misma realidad. Por eso mismo nuestros conocimientos adolecen de la misma contingencia en que vivimos.

Las religiones buscan encaminar la acción humana a su perfección creando sistemas autoritarios que chocan con la autonomía humana y que desdeñan el sentido ético de la conciencia personal, logrando la sumisión de los intelectualmente débiles y el descrédito de los fuertes.

La radical contingencia de la vida lleva a la humanidad a navegar en un mar de incertidumbres e insuficiencias de las que sólo se libra postulando una fuente de valores que impulsa y dirige la evolución cósmica y humana y en la cual es posible apoyarse por la confianza, por la fe y la acción congruentes. Esa fuente, para los cristianos, es Jesucristo y su evangelio mientras que, para los no cristianos, es la razón de vivir. Pero tanto la enseñanza del evangelio como la ética son contingentes por el sólo hecho de estar alojadas en un alma contingente.

Contingencia es, pues, vivir en el misterio insondable confiando que, al final de los tiempos, la misma realidad (Dios) se revele en toda su verdad, en toda su bondad, en toda su belleza y, sobre todo, en su perfecta unidad.

Otros mensajes en General