El Blog

Calendario

<<   Junio 2011  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30    

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

Junio del 2011

Iglesia y Sociedad

Por Sarri - 26 de Junio, 2011, 16:16, Categoría: Doctrinal

AYUDA A LA SOCIEDAD (#42)

 

La misión confiada a la Iglesia no es de orden político, económico o social, sino de orden religioso. De este orden, que es propio de la Iglesia, brotan luces y energías capaces de contribuir a la consolidación de la sociedad humana.

La Iglesia reconoce todo cuanto de bueno hay en el dinamismo social contemporáneo, sobre todo la evolución hacia la unidad y la sana socialización. La unión de los espíritus procede de la fe y de la caridad en el testimonio de la vida porque las energías que la Iglesia puede comunicar nunca radican en el dominio exterior ejercido con medios puramente humanos.

Como, por otra parte, no está ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni a ningún sistema político, económico o social, por esta su universalidad, puede crear un vínculo entre las diferentes naciones y comunidades humanas, con tal que estas tengan confianza en ella y su libertad. Exhorta, pues, a sus hijos a que superen cualquier disensión entre naciones y países y den firmeza interna a las justas asociaciones humanas.

El concilio aprecia con el mayor respeto cuanto de verdadero, bueno y justo se encuentra en las variadísimas instituciones fundadas o que incesantemente se fundan en la sociedad. Nada desea tanto como desarrollarse libremente en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familla, así como los imperativos del bien común.

 

Reconocer y promover los procesos justos de la sociedad civil. Una vez más, se trata más de ideales que de hechos. Fundamentalmente, el problema es de justicia. La Iglesia no puede cohonestar la injusticia; a lo sumo y debido a su impotencia, se verá obligada a tolerar situaciones como la esclavitud. Pero cuando esta tolerancia no va acompañada de un testimonio crítico insensiblemente se pasa a la admisión acrítica del desorden, como puede verse en la historia, y se ve cómo esa admisión lleva a incomprender el actual encadenamiento de muchos a la pobreza y a la miseria.

No minimicemos la dificultad de establecer sanas relaciones entre la Iglesia y la sociedad civil. De hecho, nunca se han dado en la historia y de ahí el carácter teórico e ideal de las recomendaciones del concilio. Sin embargo y más allá de toda duda, es necesario insistir sin tregua sobre la necesidad de la justicia en la Iglesia, fuera de la Iglesia y en las mutuas relaciones.

Evangelio y Magisterio

Por Sarri - 16 de Junio, 2011, 19:04, Categoría: Doctrinal

AYUDA DE LA IGLESIA A LOS HOMBRES (#41)

 

La Iglesia considera que puede responder a los deseos más profundos del hombre, revelándole su último destino, el sentido de su existencia y predicando la libertad, la dignidad de la conciencia y del derecho justo, no separado de la Ley divina, en una falsa autonomía, sino inserto en el plano salvífico de Dios.

La Iglesia sabe que sólo Dios puede responder de las más profundas aspiraciones del corazón humano, el cual nunca se sacia plenamente con los alimentos terrenos, así como sabe que el hombre nunca será del todo indiferente ante el problema religioso como lo prueban los siglos pasados y presentes; siempre indagará en el sentido de la vida y la muerte. También sabe que quien sigue a Cristo, hombre perfecto, se perfeccionará cada vez más en su dignidad de hombre.

No hay ley humana que pueda garantizar la dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad del evangelio confiado a la Iglesia. El evangelio proclama la libertad de los hijos de Dios, rechaza las esclavitudes, respeta la conciencia y su libre decisión, advierte que todo talento  debe redundar en servicio de Dios y bien de la humanidad y, finalmente, encomienda a todos a la caridad de todos. Esta es la ley fundamental de la economía cristiana, la justa autonomía de lo creado y del hombre.

 

La Iglesia empieza, debe empezar, por respetar la autonomía natural de las cosas y la responsabilidad personal de los hombres. Esto implica que no debe pontificar sobre las leyes naturales ni sobre los dictados de la conciencia, sino estudiarlos filosófica y científicamente antes de pronunciarse. Esta asignatura está aun pendiente y enturbia su relación con los pueblos misionados. Si la Iglesia ayuda, con su mensaje trascendente, a la convivencia histórica de los hombres, debe, primero, dejarse ayudar por la misma sabiduría popular.

La creciente búsqueda de poder y prestigio a lo largo de los siglos ha producido en el cuerpo de la Iglesia la virosis del autoritarismo cuyos efectos hemos empezado a sufrir y reconocer con los cambios culturales que se han producido  últimamente.

La Iglesia es muy diversa por voluntad de Dios y por voluntad de los hombres. No siempre se revela la filigrana de su misterio con los estudios sociológicos y menos con los enfrentamientos humanos. La Iglesia de Dios es amor expansivo; la Iglesia de los hombres es obediencia retractiva.

El Concilio reclamaría obediencia amorosa y amor obediente.

Relación cìvico religiosa

Por Sarri - 8 de Junio, 2011, 16:15, Categoría: Doctrinal

CAP. IV – LA IGLESIA EN EL MUNDO

RELACION DE IGLESIA Y MUNDO

 

Consideramos ahora la Iglesia en cuanto existe en este mundo y vive y actúa en él. La Iglesia tiene una finalidad escatológica y de salvación que sólo en el siglo futuro podrá alcanzar. Presente ya aquí en la tierra, está formada por miembros de la ciudad terrena que responden a la vocación de formar en la propia historia del género humano la familia de los hijos de Dios. Entidad social visible y comunidad espiritual, avanza juntamente con toda la humanidad y su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad.

Esta compenetración de la ciudad terrena y de la ciudad eterna sólo puede percibirse por la fe: más aún, es un misterio permanente de la historia humana que se ve perturbado hasta la plena revelación de los hijos de Dios. Cree la Iglesia que, por medio de sus hijos y por medio de su entera comunidad, puede ofrecer gran ayuda para dar un sentido más humano al hombre y a su historia.

La Iglesia católica estima mucho todo lo que en este orden han hecho y hacen las demás iglesias cristianas o comunidades eclesiásticas con su obra de colaboración. Tiene la persuasión de que el mundo, a través de las personas y sus instituciones, con sus cualidades y actividades puede ayudarla mucho y de múltiples maneras en la divulgación del Evangelio.

A continuación se exponen principios generales para promover acertadamente este mutuo intercambio y esta mutua ayuda en todo aquello que es común a la Iglesia y al mundo.

 

Aquí cambia el panorama eclesial. El mundo y la carne, que antes eran diabólicos contra los que había que luchar, ahora son colaboradores apreciables, Cierto que el Concilio dice lo que la Iglesia debe ser y no lo que de hecho o en las apariencias es. La Iglesia ya está presente desde los orígenes de la humanidad y, si observamos su historia, vemos que todos los progresos son fruto de la colaboración entre la sociedad humana y la religiosa, así como sus retrocesos son el resultado de la falta de entendimiento.

Después de 20 siglos de concilios dogmáticos y condenatorios, el Concilio Vaticano II es pastoral sin exclusivismos sectarios y postula más que excomuniones la colaboración entre creyentes y no creyentes o entre creyentes con peculiares diferencias.

Son muchos siglos de rutina profundamente enraizada que no se liquidan de la noche a la mañana. Pero el cambio se impondrá.