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Mayo del 2011

Resurrección Universal

Por Sarri - 26 de Mayo, 2011, 15:05, Categoría: Doctrinal

TIERRA Y CIELO NUEVOS (#39)

 

Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra y de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformará el universo. La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia y cuya bienaventuranza es capaz de saciar y rebasar los anhelos de paz que surgen en el corazón humano. Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo, y lo que fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupción se revestirá de incorruptibilidad, y,  permaneciendo la caridad y sus obras, se verán libres de la servidumbre de la vanidad todas las criaturas que Dios creó pensando en el hombre.

Se nos advierte que de nada sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar sino avivar la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, la cual puede anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Pues, aunque haya que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, el mejoramiento de este mundo y la mejor ordenación de la sociedad humana, interesa en gran medida al Reino de Dios.

Los bienes de la dignidad humana, los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra de acuerdo con los mandatos del Señor, volveremos a encontrarlos libres de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal.

Este reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección.

 

Con esto termina el capítulo tercero, con la apertura del futuro esperanzador activado por los hombres. Tengamos cuidado con nuestras expresiones lingüísticas. Lo importante es que, cruzando la temporalidad y entrando en la eternidad, todo lo que era anhelo y promesa tendrá su cumplimiento perfecto. Podemos hacer poesía con nuestra esperanza, pero nunca mitificarla y menos ritualizarla como moneda mágica de salvación.

La palabra clave de esta transformación es  «resurrección», que viene a decir algo así como despertar de una pesadilla y encontrar el mundo sin males contra los que hubiera que luchar.

Desarrollo Cristiano

Por Sarri - 19 de Mayo, 2011, 12:52, Categoría: Doctrinal

PERFECCION DE LA ACTIVIDAD (#38)

 

El Verbo de Dios entró como hombre perfecto en la historia, asumiéndola y recapitulándola en sí mismo. El es quien nos revela que Dios es amor a la vez que nos enseña que la pauta fundamental de la perfección humana y, por lo tanto, de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. Así pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que se le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre. Los dones del Espíritu Santo son diversos en cada persona, son los carismas para que se entreguen al servicio temporal de los hombres y así preparen el material para el Reino de los Cielos. Pero a todos los libera para que, con la abnegación propia y el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida humana, se proyecten hacia las realidades futuras, cuando la propia humanidad se convertirá en oblación aceptable a Dios.

La eucaristía, con la presencia del Señor en la comunidad cristiana, se convierte en el alimento de los evangelizadores y en la esperanza y vigor de quienes comparten la cena de la comunión fraterna y la degustación del banquete celestial.

 

El paso de la conversión del hombre  (varón/mujer) que se hace cristiano es objeto de fe y no está al alcance de los sentidos. Si bien hay signos recordatorios, como la oración personal y la liturgia comunitaria, la vida es el testimonio, creíble o no, de esa transformación. Es ulterior y diversa de la conducta ética y moral que la razón puede imponer. Es la unión del cristiano a Cristo para participar en su divinidad.

La finalidad de la conversión cristiana es la predicación del evangelio, más con los hechos que con las palabras. Si compartir la mesa y los alimentos en familia es necesidad imprescindible de la humanidad, celebrar juntos la eucaristía es también necesidad imperiosa de la vida cristiana que arraiga, precisamente como signo efectivo. en la mesa de la familia cristiana.

 

Luces y Sombras

Por Sarri - 11 de Mayo, 2011, 15:47, Categoría: Doctrinal

INFLUENCIAS PECAMINOSAS (#37)

 

El progreso, beneficioso  para el hombre, también encierra tentaciones de subvertir los valores, de mezclar el bien con el mal, de no mirar más que a lo suyo y de olvidar lo ajeno. Lo que hace que el mundo no sea un ámbito de fraternidad, a la vez que el poder acrecido de la humanidad amenaza con destruir al propio género humano.

En el curso de la historia humana existe una batalla contra el poder de las tinieblas, iniciada en los orígenes del mundo y duradera hasta el final de los tiempos. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar para lograr el bien y empeñarse con grandes esfuerzos para establecer la unidad en sí mismo.

Por ello la Iglesia y el Concilio, a la vez que reconocen que el progreso puede servir a la felicidad humana, no pueden dejar de hacer oír la voz del Apóstol: no quieran vivir conforme a este mundo (Rom. XII, 2), es decir, conforme al espíritu de vanidad y malicia que transforma la actividad humana en instrumento de perdición.

A la hora de saber cómo es posible superar tan deplorable estado, la norma cristiana es que, purificados por la muerte y resurrección de Cristo, hay que encauzar por caminos de perfección todas las actividades humanas tentadas por la soberbia y el egoísmo. El hombre redimido por Cristo y hecho, en el Espíritu Santo, nueva criatura, puede y debe amar las cosas creadas por Dios, dándole gracias por ellas, usando y gozando de las mismas en pobreza y con libertad de espíritu y, así, entrar en posesión del mundo como quien nada tiene y es dueño de todo.

 

Hablando del pecado y del mal, cambia la clave del lenguaje. La ética apela a la evidencia de que el mal debe ser rechazado. El sentido cristiano, en cambio, apela al Evangelio, a la revelación cristiana de que estamos salvados de la muerte eterna a donde nos arroja el pecado.

Naturalmente la virtud reclama esfuerzo personal; el sentido cristiano reconoce la necesidad del esfuerzo pero, además, se apoya en la gracia divina que hace que ese esfuerzo sea efectivo. Esta es la diferencia axial entre los creyentes cristianos y los no creyentes, si bien todos están impelidos a trabajar juntos.

 

Distinción de niveles

Por Sarri - 2 de Mayo, 2011, 17:23, Categoría: Doctrinal

AUTONOMIA TERRENA (#36)

 

Se teme que por una vinculación excesiva entre la actividad  humana y la religión, sufra trabas la autonomía del hombre, de la sociedad o de la ciencia.

Si por autonomía de la realidad terrena se entiende que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar, es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía. Todas las cosas están dotadas de consistencia por la propia naturaleza de la creación, de verdad y bondad propias y de un propio orden regulado, que el hombre debe respetar con el conocimiento de la metodología particular de cada ciencia o arte. La investigación realizada de forma auténticamente científica y conforme a las normas eticomorales nunca será contraria a la fe. Más aún, quien con perseverancia y humildad se esfuerza por penetrar los secretos de la naturaleza, está llevado por la mano de Dios. Son, por tanto de lamentar ciertas actitudes que indujeron a muchos a establecer una oposición entre la ciencia y la fe.

Pero si autonomía de lo temporal quiere decir que la realidad creada es independiente de Dios y que los hombres pueden usarla sin referencia al Creador, la falsedad envuelta en tales palabras es evidente. La criatura sin el Creador, simplemente, desaparece. Cuantos creen en Dios, sea cual fuere su religión, escucharon siempre la manifestación de la voz de Dios en el lenguaje de la creación.

 

La religión es muy anterior a las ciencias. Nace en el mundo de la mitología y la poesía. La filosofía le obliga a precisar los conceptos que maneja y, finalmente, debe dialogar con las ciencias. No siempre sus relaciones han sido fluidas, pero el sentido de la realidad obliga a delimitar los campos y a asegurar la legitimidad de sus respectivos postulados.

Nunca ningún concilio se pronunció con la claridad con que lo ha hecho el Vaticano II. Los anteriores eran dogmáticos y jurídicos, el V.II es pastoral y dialogante. Fue difícil dar el giro copernicano que chocó muy fuerte contra las posturas conservadoras que a su vez reaccionaron con fuerza y estrategias autoritarias que llevaron a la Iglesia a la crisis que hoy hace temblar tanto a las mentalidades tradicionales como a las renovadoras.

Se enfrentan, en el fondo, la libertad evangélica de las personas y el orden de la institución jerárquica, por más que, en la superficie, se aluda al antagonismo entre la fe y las ciencias.