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Módulo cristiano

Por Sarri - 22 de Marzo, 2011, 22:09, Categoría: Doctrinal

CRISTO Y LA SOLIDARIDAD (#32)

 

Desde el comienzo de la historia de la salvación, Dios elige a los hombres no individualmente sino como miembros de una determinada comunidad. Esta índole comunitaria se consuma en la obra de Jesucristo que, efectivamente, participó en la vida social, en las bodas de Caná, en casa de Zaqueo, comiendo con publicanos y pecadores, sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida corriente diaria, sometiéndose a las leyes de su patria, eligiendo la vida de un trabajador de su tiempo y de su tierra.

Predicó a los hijos de Dios que se trataran como hermanos. Oró para que sus discípulos fueran uno. Se entregó a la muerte como redentor de todos. Ordenó a los apóstoles predicar el evangelio  a todas las gentes para que la humanidad se hiciera familia de Dios cuya primera ley fuera el amor.

Primogénito entre los hermanos constituye, con el don de su Espíritu, la comunidad fraterna de los que le reciben con fe y caridad después de su muerte y resurrección, esto es, su Cuerpo, la Iglesia en la que todos, miembros los unos de los otros, deben ayudarse mutuamente, según la variedad de dones que se les hayan conferido.

Esta solidaridad debe aumentarse siempre hasta el día de la cosumación en el que los hombres salvados por la gracia, como familia viviente de Dios y de Cristo hermano, darán a Dios gloria perfecta.

 

Cierra del capítulo II, Comunidad Humana, para pasar al 3º de la actividad humana en el mundo. Observemos, de paso, cuan poco de sermón parroquial y cuan mucho de estudio sociológico tiene el documento. Esta es la gran novedad pastoral del CV II, a pesar de las muchas interpolaciones de los dogmáticos..

Difícil exagerar la importancia del sentido social y comunitario de toda la vida humana que tan frenada vive por el individualismo rampante y el economicismo consumista. Pero lo crucial en todo ello es que esa es la voluntad de Dios creador y redentor.

La comunitariedad humana ya aparece en la narración de Adán y Eva en que la unión del varón y la mujer es imprescindible para la permanencia de la especie humana. Que esa unión deba ser soldada por los vínculos del amor se transparenta como ley natural y se confirma como ley evangélica.