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Agosto del 2010

Adaptaciones reformistas

Por Sarri - 31 de Agosto, 2010, 15:51, Categoría: Doctrinal

CAMBIOS CONCILIARES

(#5-7)

 

Cambios profundos. Ciencia y técnica transforman la misma vida humana en dimensiones insospechables: alteran la superficie terráquea y conquistan los espacios planetarios. La historia escruta el pasado y abre prospectivas al futuro. La medicina alarga la vida, atenúa sufrimientos y estudia cómo domesticar la expansión demográfica.

La humanidad pasa de una concepción estática de la realidad a otra más dinámica y evolutiva con nuevos problemas, nuevos análisis y nuevas síntesis.

Cambios sociales. Cambia la familia, la vecindad y las relaciones de convivencia. Cunde la sociedad industrial y la civilización urbana. Los medios de comunicación homologan los modos de pensar y de sentir.

La moderna trepidación social reclama preparación y adaptación con sus retos a la libertad, a la responsabilidad y sus riesgos de robotización.

Cambios sicológicos, morales y religiosos. El cambio de mentalidad y de estructuras somete a discusión las ideas recibidas, dificultando el diálogo generacional entre mayores y jóvenes, entre autoridades y contribuyentes. El civismo sufre por las constantes variaciones de las regulaciones, careciendo de tiempo y espacio para conocerlas y adaptarse. Las religiones entran en crisis con pérdida de credibilidad y de fieles.

El espíritu crítico purifica la religión de conceptos mágicos del mundo y de residuos supersticiosos, exigiendo una adhesión más personal y operante de fe, avivando así el sentido de lo divino. En otros casos este mismo espíritu lleva al abandono de las prácticas religiosas y de sus principios estatuidos.

Este es, rápida y telegráficamente, el panorama de circunstancias cambiantes que el concilio encara y presenta a la consideración de los hombres para que se sitúen con realismo en el  lugar y momento que les toca vivir. No es un mundo perverso y diabólico del que hay que huir, sino un mundo complejo pero bueno que hay que comprenderlo para mejorarlo, un mundo difícil pero esperanzador para promover el Reino de Dios en igualdad, fraternidad y libertad.

Su texto y mensaje queda muy lejos de los primeros planteos tradicionales, testimoniando así un cambio de talante religioso más profundo que el descrito en sus líneas pastorales.

Iglesia y Mundo

Por Sarri - 19 de Agosto, 2010, 14:39, Categoría: Doctrinal

EL HOMBRE EN EL MUNDO DE HOY

 

En sección preliminar (cfr, #4) se analiza la situación del hombre en el mundo de hoy bajo algunas características brevemente reseñadas.

Los signos de los tiempos. Cada momento tiene su fisonomía y debe ser vista sin confundirla con la de los tiempos pasados. Si los jóvenes no viven con pautas infantiles, tampoco las generaciones del siglo XX pueden vivir según las costumbres del siglo XIII. Escrutar los signos para prever lo que pueden dar de sí, fomentar los favorables y contrarrestar los amenazantes, es la actitud de una conciencia despierta. En lo personal, en lo social y en lo religioso.

Rápidas mutaciones. Los cambios del momento histórico son cada vez más rápidos, profundos y universales. Tanto que se puede hablar de una transformación social y cultural que afecta por igual a la vida religiosa impidiéndole permanecer inamovible. La red de comunicaciones permite hoy conocer simultáneamente lo que sucede en las antípodas, cuando hace sólo dos siglos no se sabía lo que sucedía en el pueblo vecino.

Riqueza y pobreza. Jamás tuvo el género humano tanto poder económico y, sin embargo, la mayoría de la población sufre hambre y muchos no saben leer ni escribir. Y lo grave del caso es que la acumulación de la riqueza se genera a costa de extender y profundizar el área de pobreza que debería extirpar! Las emigraciones de hoy que escapan de la miseria doméstica no encuentran digna hospitalidad en los países ricos que, por su parte, también tienen vergonzosos bolsones de pobreza.

    Libertad y esclavitud  El desarrollo tecnológico incentiva con su creatividad el sentido de libertad pero obliga a someterse a su funcionamiento, creando estructuras de comportamiento social que robotizan a las personas. En las modernas y grandes empresas, los trabajadores están constreñidos a funcionar como máquinas. Y en los estados que se consideran más democráticos la libertad de los ciudadanos se reduce a emitir el voto en contadas ocasiones

    Unidad y pluralidad. Al punto de descubrir la unidad del género humano aparecen las mil y una peculiaridades que diferencian a los grupos y que, a su vez, ponen a prueba la pretendida unidad con guerras destructivas, con ideologías contrapuestas y con aspiraciones y reclamaciones divergentes.

Afectados por tan complejas situaciones muchos se confunden y se desmoralizan. La inquietud les atormenta y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evolución del mundo.

El curso de la historia presente es un desafío al hombre que le obliga a responder.

 

Proyección conciliar

Por Sarri - 12 de Agosto, 2010, 12:28, Categoría: Doctrinal

PROPUESTAS DIALOGALES

 

Mensaje conciliar. El concilio responde a las inquietudes humanas por su existencia y destino; responde a la angustia por la evolución de la historia y su futuro.. No está perdido en el universo sino enmarcado existencialmente con amor. El esfuerzo humano puede (y debe) lograr el fruto de la felicidad.

Indole servicial. Este anuncio es para bien de la humanidad sin contrapartida eclesial. La iglesia sirve (debe servir) aunque haya de sufrir y morir en el intento, a ejemplo de su maestro.

Aquí nos topamos con la lacerante contradicción histórica de una iglesia enriquecida e impositiva que, más que servicio busca el dominio como consecuencia de sus infidelidades y pecados.

Ofrecimiento de la gracia. Entre los más profundos misterios de la vida está la gracia, la gratuidad de las obras divinas. Lo cual lleva a la convicción de que todo ser humano tiene el poder de superar su inclinación al mal si en verdad quiere obrar el bien. El valor de estas decisiones éticas y prerreligiosas que no se aclaran serán aclaradas en el juicio divino.

Para salvar la persona y edificar la sociedad. La salvación de la humanidad actúa desde el comienzo de la historia, desde el inicio en que la natura se vuelve cultura por obra de la libertad humana. En este proceso de mutación evolutiva en que estamos inmersos el objetivo es liberar la persona y su vida comunitaria.

Así como la persona pierde la materia corporal y la abandona como cadáver desechable, así la iglesia tendrá que abandonar sus estructuras legales y enterrarlas en el olvido de los tiempos.

Verdad sin ambiciones terrenas. La salvación es la verdad de la creación que se despliega en la historia con dinamismo escatológico, como la mariposa que sale de la crisálida. Quedarse en el tiempo y en su contingencia es la añagaza que tienta a todo humano, a eclesiásticos y a seculares. El concilio intenta y promete superar esas tentaciones para lograr la credibilidad que la mundanización le desgasta.

Exámen humano y social íntegro. La iglesia predica la fraternidad universal. Sólo desea continuar bajo la guía del Espíritu la obra misma de Cristo que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. Todos, laicos y clérigos, hemos de contribuir a su realización.

LINEAS GENERALES

Por Sarri - 3 de Agosto, 2010, 15:45, Categoría: Doctrinal

LA IGLESIA Y EL MUNDO

 

Este entrada introductoria es muy densa, ya que apunta a los fundamentos constitutivos de la Iglesia. La ambigüedad  es del lenguaje que, para no desorientar, recurre a las formulaciones tradicionales. Es un escollo que ha de ser superado sin miedo. El lenguaje ha de ser ante todo comprensible, aunque trate de los misterios más trascendentes de nuestra comprensión.

Destinatarios del mensaje son todos los hombres. No sólo los fieles de la Iglesia sino todos los hombres del mundo. Habla, enseña y predica a toda la Humanidad. Fue un gesto insólito que despertó interés y entusiasmo porque no condenaba sino que exaltaba la vida en el mundo. Pero ese entusiasmo se fue apagando al ver que las renovaciones conciliares eran frenadas por el conservadurismo de los católicos y sus tradiciones acartonadas.

El Mundo es creado por amor. El concepto de creación –como todas nuestras ideas- no alcanza a cubrir su realidad. Significa que todo lo que existe fuera de Dios existe porque Dios quiere que exista. Nada más y nada menos, sin olvidar que el acto divino es eterno y trasciende al tiempo. Y que ese acto eterno y simple es Amor: Dios es bueno y la creación es buena!

Liberados de la esclavitud del pecado. Aquí también, el concepto del pecado debe filtrarse de toda referencia legalista. El pecado no es una realidad positiva sino un coeficiente negativo de la realidad que surge siempre que la libertad dice “NO” al Creador y es rechazada instintivamente la responsabilidad de negarnos a la voluntad de Dios para lo cual, muchas veces, negamos al mismo Dios en el ateísmo.

La libertad es un gran misterio. Creados a imagen de Dios (como hijos del Padre) no somos impecables como Dios Creador cuya existencia es pura Bondad, sino que a nuestra voluntad se la ha dado la libertad, la posibilidad de optar entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, y surge, consiguientemente, la responsabilidad de los propios  actos.

La liberación del pecado, la redención, es el mismo acto creador, ininteligible por su simplicidad y presentado como distinto para que pueda ser aceptado y creído. Tal liberación es la gracia  divina que, al ser aceptada, nos hace impecables en la dimensión eterna de la vida. La redención se revela a la conciencia humana en la persona y vida de Jesucristo, objeto de la predicación eclesial y conciliar.

Para que llegue a su consumación. El fín de la vida humana es la felicidad compartida con su Creador a quien reconoce como su Padre. Eso es algo que se da fuera del tiempo, en la vida eterna, que no es otra vida sino esta misma vida pero libre ya de la contingencia temporal.

Verdades fundamentales que cimientan todas nuestras actividades, pensamientos y sentimientos como irá exponiendo esta Constitución Pastoral a lo largo de sus capítulos, secciones, parágrafos y párrafos.