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Julio del 2010

CONCILIO VATICANO II

Por Sarri - 30 de Julio, 2010, 19:02, Categoría: Doctrinal

 

EL CONCILIO DE LA IGLESIA (1)

 

El Concilio Vaticano II, en su constitución pastoral, desde el principio, en el número 1, destaca cinco puntos para tener constantemente en cuenta a lo largo de su exposición que consta de 93 párrafos o números.

a) Solidaridad de la Iglesia con la Humanidad. La finalidad de la Iglesia es dar a conocer a todos los hombres (varones y mujeres) la salvación  aportada por Jesucristo. Las alegrías y penas de los hombres  son los gozos y los dolores de la Iglesia. Dice que «son»; por lo tanto, si nos encontramos con instituciones que se desarrollan al margen de esas alegrías y penas, deduciremos que no nos hemos encontrado con la Iglesia. Y en esta solidaridad, sólo tienen preferencia los pobres.

La exposición conciliar es un estudio  de lo que la auténtica Iglesia es

y, por lo mismo, lo que la histórica debe ser. Es el resultado del acuerdo de los obispos que, desde planteos muy conservadores en un principio, pasó a propuestas muy renovadoras. El texto final, para contentar  a ambas partes, adolece de ambigüedades para lograr la unanimidad final.

b) Formada por hombres vive para los hombres. Los cristianos no son ángeles sino seres humanos de frágil responsabilidad como todos sus hermanos humanos. Su compromiso cristiano es vivir para los demás, al servicio de las necesidades ajenas, empezando por las más urgentes de los marginados y abandonados sociales.

La tentación de atender primero las propias necesidades  es evidente y atender exclusivamente al propio bienestar hace que la Iglesia vaya perdiendo credibilidad porque sale contradiciéndose a sí misma.

c) Su misión es transmitir el Evangelio. La búsqueda de poder y prestigio no se compatibiliza con elE espíritu evangélico y éste es el gran pecado de los eclesiásticos a lo largo de muchos siglos que nos ha llevado a la profunda crisis que vivimos actualmente.

Para predicar el evangelio hay que vivirlo e irradiarlo de la misma vida antes que de la doctrina. Doctrina sin vida es ineficaz mientras que la vida de solidaridad y amor por el hermano suple todas las deficiencias de la doctrina.

d)  El Espíritu la guía hacia el Reino. La influencia del Espíritu en la Humanidad es constante; no es exclusiva de la Iglesia sino que se concreta como parte de la Humanidad. Jesús se lo recuerda a sus discípulos para robustecer su confianza. En la evolución, natural e histórica, de la creación la acción del Espíritu (voluntad eterna de Dios) es primordial, pero se hace consciente en la conciencia humana, en la individual y en la social, siendo, en la Iglesia, comunitaria.

e) Se dirige especialmente a los pobres. En esta orientación eclesial conviene distinguir entre caridades y caridad. La caridad limosnera humilla al que la recibe porque atenta contra la igual dignidad de todos los humanos. Hecha con amor fraterno eleva al dador y al receptor. Los grupos de mendigos en las puertas de las iglesias son una lacra en el cuerpo de la Iglesia.

Estas son las grandes líneas directrices para entender y vivir la eclesialidad de los cristianos.

 

 

 

Unidad Cristiana

Por Sarri - 12 de Julio, 2010, 14:52, Categoría: Doctrinal

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo VII: Escatología § 50

 

Relaciones entre Iglesia peregrinante y celestial.

 

La Iglesia ofrece, por tanto, a Dios sufragios por los difuntos y culto de veneración a los santos, especialmente a la Virgen y a los ángeles, implorándoles la ayuda de su intercesión. Los santos, que tienen nuestra misma naturaleza, nos sirven de maestros en el camino a la santidad con su vida, en la cual se han manifestado la presencia y la voz de Dios.

El amor a los santos tiende a Cristo y termina en Cristo, que es corona de los santos y, por medio de Cristo, tiende y termina en Dios, que es admirable en sus santos y glorificado en ellos. Reunidos todos en una única Iglesia, glorificamos a Dios uno y trino y, en el mismo sacrificio eucarístico celebramos la memoria de la Bienaventurada Virgen María, de san José y de los demás santos. (50)

 

Comentario

 

Digamos que, en la iglesia, todos sentimos el impulso hacia la santidad: es la gracia del Espíritu que sobrevuela a la humanidad. Lo que retarda la eclosión de la salvación es nuestra respuesta a esa gracia. Resulta peligroso establecer jerarquías entre los santos. Desde la perspectiva espacio-temporal es clara la eminencia de María –a la que el concilio le dedica el siguiente capítulo- y la mediación universal de Jesucristo. Lo demás es imagineria hipotética de la predicación, son propuestas falibles sobre un marco de ignorancia. No lo olvidemos!

Juan XXIII y este concilio que comentamos dejó bien claro que una cosa es la predicación del evangelio a todo el mundo, y otra cosa el revestimiento transitorio de esa predicación según las culturas por las que transita. Lo real es la “tradición” del evangelio y no la duración de “tradiciones” que, en distinta medida y con diversas consecuencias, se apartan del evangelio.

La existencia de los ángeles, por ejemplo, es discutible, porque ni siquiera sabemos qué pretendemos decir con la “existencia” tratándose de ángeles. Negar o afirmar categóricamente su “existencia” resulta fundamentalismo ocioso. Bíblicamente los ángeles configuran el marco de la gloria divina cuyo conocimiento nos está vedado.

Superar viejas tradiciones morales y doctrinarias no es fácil faena pero es tarea necesaria si queremos recuperar la credibilidad que los cristianos hemos perdido ante la gente. Y es bien seguro, como lo demuestra la experiencia histórica, que no la recuperaremos con censuras, anatemas y excomuniones.

El mismo lenguaje conciliar, como aparece más arriba, arrastra aun muchos jirones de presentaciones anticuadas. Debido a los enfrentamientos entre obispos reformistas y conservadores, los documentos conservan el rastro de compromisos a veces muy ambiguos.

Confiemos en el futuro escatológico de nuestra querida Iglesia.

 

 

 

Vida en Comunión

Por Sarri - 8 de Julio, 2010, 15:33, Categoría: Doctrinal

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo VII: Escatología § 49

 

Comunión de la Iglesia celestial y peregrina.

 

Hasta que el Señor regrese, cuantos peregrinamos sobre la tierra o, pasados de esta vida, están todavía en período de purificación, o gozan ya de la gloria celestial, tenemos en común la caridad hacia Dios y hacia el prójimo. La unión de todos con Cristo está consolidada por la comunicación mutua de los bienes espirituales. (49)

 

Notas desde la sierra.

 

He aquí un punto en que las fantasías nos pueden trastornar la fe. Lo que nos une a todos los elegidos es la caridad que hace que nuestro amor se unifique en el amor de Cristo. Esta verdad debe permanecer en las oscuridades de la fe, porque, si queremos aclararla con las luces de nuestra imaginación, sólo lograremos entrar a vivir en el mundo de las fábulas.

Es lo que sucedió con las imágenes del purgatorio y de las indulgencias que casi terminan en un mercado persa del que Jesús nos sacaría a latigazos. Observen la prudencia con que los conciliares se refieren al purgatorio: los que están todavía en período de purificación. La imagen de la Virgen rescatando del purgatorio todos los sábados a los que murieron con el escapulario al cuello es tan infantil como la cigüeña que trae los niños de París.

El entendimiento imaginativo de la fe es algo doblemente relativo a nuestra madurez sicológica y al entorno cultural en que vivimos. No se puede hablar a los niños como a los adultos ni se debe dirigir a gente de cultura agraria igual que a los de cultura altamente tecnificada. Fosilizar las expresiones dogmáticas de la fe lleva a cortar la comunicación con quienes esperan que les prediquemos el evangelio y les demos la buena noticia de la salvación en un lenguaje inteligible. Y, peor todavía, podemos pasarnos la vida repitiendo formulaciones que no nos aportan ningún bien espiritual.

Las devociones a los santos y a las advocaciones de María santísima, cuando se ciñen al sólo efecto de lograr favores temporales, entran a competir unas con otras y se convierten en otra fuente de división y de desunión. Además de que pretender lograr favores naturales de entidades supernaturales es entrar en el mundo execrable de la magia y la superstición.

Ojo, pues, con la imaginación y sus fantasías que, si bien pueden ayudarnos a vivir más poéticamente la vida, las más de las veces nos despeñan por los abismos de la irrealidad!