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Fuente de Santidad

Por Sarri - 11 de Mayo, 2010, 15:43, Categoría: Doctrinal

CONCILIO VATICANO II

CONSTITUCIÓN DOGMATICA SOBRE LA IGLESIA

Capítulo V: Vocación a la Santidad § 40

 

Maestro y Modelo de Perfección.

 

Cristo ha predicado la santidad de la vida, invitando a todos y cada uno de sus discípulos a ser perfectos como es perfecto el Padre celestial (Mt. V, 48). Envió y envía a todos el Espíritu Santo que los mueve interiormente a amar a Dios con todas sus posibilidades y a amarse mutuamente como Cristo los amó. Por la gracia divina y por el bautismo los fieles pasan a ser hijos de Dios y partícipes de la naturaleza divina: la santidad. Deben, por consiguiente, vivirla, expresándola con la plenitud de la vida cristiana y con la perfección de la caridad. Pero, como todos caemos continuamente en muchas faltas, necesitamos la misericordia de Dios y todos los días debemos orar: perdónanos nuestras deudas.

Así la santidad del Pueblo de Dios producirá abundantes frutos, como brillantemente demuestra la historia de la Iglesia  con la vida de sus santos.

 

Comentario

 

Difícil expresar más concisamente el sentido de la vida cristiana.

Pensemos por un momento qué sería del mundo si todos, respondiendo al compromiso bautismal, fuéramos santos de verdad. Imaginemos la influencia de la millonada de cristianos sobre la población de todos los países. No existiría el capitalismo y todos tendrían ampliamente satisfechas sus necesidades de alimentación y vivienda y todos trabajarían contentos para el bien común. Sería el País de Jauja, según nuestros criterios. Sería la Recuperación del Paraíso, según las promesas de salvación.

Sería, sería... Y, por qué no lo es? Porque todavía no somos santos y no tenemos influencia en aquellos que viven como ovejas sin pastor. Cómo vamos a inyectar en el mundo amor al Buen Pastor si ni siquiera nosotros mismos apenas tenemos idea de Quién es nuestro Pastor!

El Espíritu Santo y su gracia están constantemente presentes en todo tiempo y lugar; lo que está ausente es la responsabilidad humana y la corresponsabilidad cristiana.

Espontáneamente nos brota el lamento por el estado actual de cosas en el mundo y, muchas veces, culpamos a Dios en vez de culparnos nosotros mismos.

La natura es obra de Dios pero la cultura es obra del Hombre y, hoy, la misma naturaleza se descompone por obra de la culturaleza. Necesitamos reconocer nuestras culpas y pedir perdón; todos: los de arriba y los de abajo.

            Por qué no nos animamos a ser santos? Por tontos!