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Febrero del 2010

razón y fe

Por Sarri - 10 de Febrero, 2010, 19:26, Categoría: General

CONOCIMIENTO

No es fácil hacerse cargo de lo que el conocimiento significa. Viene a ser como el ojo que ve las cosas por dentro. Por supuesto que las cosas tienen un exterior que el ojo ve y un interior que el ojo no ve. La apariencia visible nunca es la realidad, pero esa apariencia invita a explorar la consistencia física o metafísica de las cosas. Una piedra tiene consistencia material, pero el pensamiento que explora su interior tiene consistencia inmaterial.

El conocimiento es una realidad en evolución que sobrepasa el instinto de adaptación animal al ambiente; pasa de la naturaleza a la culturaleza creando un nuevo ambiente: el humano! Civilizarse es el proceso de encauzar la cultura para que los hombres, todos los seres humanos sin distinción de edad ni de sexo, puedan ser felices, meta que solo es alcanzable por la libertad. Para lograr esta meta el entendimiento ha de adaptarse a la verdad y la voluntad al bien. La solución de todos los males estriba en que todos los humanos sean inteligentes y virtuosos.

A lo largo de los tramos evolutivos, la culturaleza de hoy se encuentra atascada por el desentendimiento entre lo racional científico y lo fiducial religioso. La ciencia observa, cuantifica, mide y relaciona fenómenos para extraer teorías de cuyas aplicaciones surge la técnica transformadora del hábitat humano. La fe, en cambio, depurando tradiciones míticas y poéticas, postula la existencia de un Ser Absoluto con el que todos los demás seres relativos están relacionados, creando religiones que pretenden dirigir el comportamiento humano.

El cristianismo pretende integrar ambas concepciones. A pesar de destacados logros históricos nunca llegó a ser plenamente aceptado, ya que la vida cristiana trasciende las ciencias y las religiones pero no puede menos de inculturarse en las mismas para encarnarse en la convivencia humana. Es así como, participando de las mismas penas y alegrías de la humanidad, se constituye en fermento cultural cuya acción leudante dura tanto como la misma historia y, por lo mismo, comparte sus bienes y sus males, sus ventajas y sus inconvenientes.

En los últimos siglos la razón propendió a  desbancar las religiones, entre ellas la cristiana. La reacción cristiana fue de guerra defensiva y agresiva. El pasado siglo XX consiguió amainar la virulencia de la oposición sin llegar a desterrar el desentendimiento entre la fe y la ciencia, cuando el conocimiento necesita y requiere la integración entre las abstracciones científicas y las concreciones vitales propuestas por la fe cristiana.

Los humanos estamos al volante de la evolución que va tomando más y más impulso en sus cambios y necesitamos serenidad y atención para no despeñarnos por los barrancos de la historia.