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Diciembre del 2009

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Por Sarri - 11 de Diciembre, 2009, 20:00, Categoría: General

JUICIO Y PERDON

La Encarnación, la manifestación de que el misterio divino reside en el corazón humano, lleva a disolver el miedo al Juicio y suplantarlo por la confianza en el Perdón. El Bautista es testigo del miedo, Jesús es la revelación de la confianza: éste es el paso salvador de la vida y la bisagra histórica del Adviento. Aquí es donde nos jugamos el todo por el todo. Y, cada uno a su manera, todos precisamos optar por la luz o por la oscuridad, por la alegre esperanza o por la triste depresión, por la vida o por la muerte.

La verdad está escondida dentro de nuestra mentira, pero lo más triste del caso es que nosotros mismos somos los responsables de haberla escondido. La mentira es lo que pasa, la verdad es lo que queda. Nuestros pecados, algo que jamás entenderemos, son mentira y esa mentira ha de ser juzgada y condenada al fuego eterno como la paja que esconde el trigo, como los sarmientos que no dan fruto… y esto nos hace temblar de miedo.

El miedo, sin embargo, se acaba con la muerte. Ahora bien, por qué seguimos teniéndole miedo a la muerte? Es que no queremos perder el miedo?  Es que nos sentimos identificados con el miedo?  Por extraño y paradójico que parezca queremos seguir teniendo miedo. Nos resistimos a reconocerlo y negar que queremos vivir en el miedo es nuestra mentira que envuelve y esconde la alegría de vivir.

Así, pues, la muerte que nos quita el miedo nos quita, por el mismo hecho, el engaño de la vida o, mejor dicho, la vida engañada y nos restituye a la verdad de la vida que es gozo, alegría y felicidad en la que nada pasa y todo queda, en la que ya no hay espacios ni tiempos en que perderse. Esa es la vida encarnada de Dios en que todos vivimos perdonados en Cristo como miembros de su cuerpo místico.

(Aquí conviene no confundir místico con mítico. Mítico es algo que se basa y se deriva de la ensoñación y de la fantasía; sería una forma primitiva de interpretar la realidad; se regenera por medio de la poesía y la ciencia. Místico es algo procedente de la revelación del misterio vital y encarnado; se cultiva con la oración y la práctica del amor; sería una forma de adelantar la experiencia de la eternidad).

El miedo al Juicio es producto del sentimiento de culpabilidad, sentimiento inútil para solucionar el problema del pecado y perjudicial para el desarrollo de la vida. La oración de Jesús al Padre, antes de expirar en la cruz, fue: «perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen». Cuando pecamos no sabemos lo que estamos haciendo. Se trata de una ignorancia difícil de aceptar, pero no por difícil menos real. De hecho, esa ignorancia nos abre la puerta al Perdón en el día del Juicio.

Sólo falta compartir ese perdón entre nuestros hermanos los prójimos.