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Julio del 2009

Fundamentos

Por Sarri - 23 de Julio, 2009, 21:39, Categoría: General

JESUS EL CRISTO

Jesús es, para todos, la Verdad, el Camino y la Vida. Esta es una verdad por antonomasia, que está por encima de toda denominación religiosa y eclesial. Está en el vestíbulo del Misterio cuyo misterio se abre con la llave de la fe. Es el testamento y la herencia de Jesús: su promesa antes de ser muerto, como prenda de resurrección. Ver a Dios Padre viendo a Jesús es la experiencia central y  omniabarcante del cristiano.

VERDAD.- La verdad filosófica, ética y científica es obra de la ideología humana, siempre incompleta y discutible. La verdad cristiana es total y transparente: quien me ve a Mí ve al Padre, nos dice Jesús. Transparenta el Camino para llegar a la Vida. La Vida siembra vidas cuyo camino es florecer y fructificar con la verdad filial y cristiana, alimentándose desde la ideología terrena y maternal, y desechando sus limitaciones: proceso mistérico en que las oscuridades de la mente se iluminan con las luces de la fe!

CAMINO.- Todo camino lleva a la meta y la meta de la vida es la Vida. El camino cristiano arranca de la ética que depura la ideología de ramas míticas y flores poéticas para abrir paso al sentido místico de la vivencia humana. Es deshacerse de engaños e ilusiones para no perder el rumbo. Es asumir la libertad de dar los pasos que llevan a la vida, negándose a pisar los senderos que llevan a la muerte.

VIDA.- La vida de verdad es perdurable y no puede cambiar. Es el destino al interior de nuestras vidas cambiantes en función del espacio y el tiempo. La vida sin espacio ni tiempo es eterna: he ahí el misterio al que sólo se accede por la fe, por la fe viva y verdadera sin los equívocos y las alucinaciones de la mente pasajera. La eternidad es puro presente sin pasado y sin futuro, en que Todo se vuelve Uno sostenido por la presencia del amor divino.

Verdad, Camino y Vida no son realidades ni distintas, ni diferentes, ni diversas sino aspectos o perfiles de la misma Realidad. Realidad que Jesús nos anuncia y revela en tanto que Cristo la realiza en los cristianos, porque Jesús muerto es Cristo resucitado que nos va guiando a todos desde la muerte a la resurrección para vivir plenamente la gracia del amor . Este es el supremo misterio de la fe, inexpresable en palabras humanas pero vivenciable por el amor que es fruto del Amor.

Todo lo expuesto aquí nada aclara de las oscuridades del misterio. Seguro que a la mayoría de los lectores les desoriente de entrada pero, si superando lo dicho, escuchamos confiadamente a Jesús se hará la luz en nuestras mentes y la fuerza en nuestros corazones para alcanzar la vida eterna.

Estructuras

Por Sarri - 12 de Julio, 2009, 22:22, Categoría: General

ESCALA CRISTIANA

Para llegar a cristianos se requiere, primero, hombría. Se requiere buena voluntad, sinceridad y solidaridad, decisión para colaborar con los demás en la construcción de un mundo mejor, más habitable, que no excluya a nadie de los bienes que la tierra ofrece a todos. Se requiere un sentido ético de la vida que distribuya las responsabilidades de acuerdo con las habilidades de cada uno.

Todo ello es prerrequisito para el cristiano y predisposición para vivir la fe. No pensemos  que los cristianos, por considerarse cristianos, son mejores que los demás. Rezar y recibir los sacramentos y, tal vez, hacer espectaculares limosnas, puede resultar un craso engaño, al no estar sostenido por la hombría de bien.

Ya lo dice Jesús que no todo el que clame «Señor, Señor!» entrará en el reino de los cielos. Y a los piadosos fariseos les advierte que los publicanos y las prostitutas les precederían a la hora de dar cuenta de la vida. Ser humano es la tarima sobre la que se construye el ser cristiano. De ahí que los no cristianos pero de buen natural sean mejores que muchos cristianos practicantes pero despreocupados de la suerte de los demás.

Sobre la bondad humana se construye la santidad cristiana. De hecho no existen virtudes cristianas, sino exponenciales cristianos que acrisolan las virtudes humanas. La vida cristiana queda escondida en el misterio de la fe pero, cuando existe, purifica y abrillanta las virtudes humanas. Recordemos aquel paradójico refrán: un santo triste es un triste santo.

No basta estar bautizado, no basta comulgar diariamente para ser buen cristiano. Creer lo contrario lleva al descrédito del cristianismo y, si hoy se mira con tan malos ojos a la gente de iglesia, es porque se ha confundido el cristianismo con el ritualismo. El ritualismo es algo así como creer que por entrar en un garaje me convierto en automóvil.

El despropósito de construir la vida cristiana sin pulir las virtudes humanas sobre las que se asienta es responsable de la pérdida del prestigio cristiano. El daño de está hipocresía tiene ya historia de siglos y no es fácil remontarla y repararla pero es urgentemente necesario primar la misericordia por encima de los sacrificios sagrados.

Lo admirable, tanto del humanismo como de cristianismo, es el amor y el servicio mutuo. Ahora como antes, el mundo se convertirá cuando nos vea dispuestos a sacrificar nuestros intereses personales para ayudar a los más necesitados de apoyo y amor.