Por Sarri - 23 de Junio, 2009, 20:35, Categoría: General
FUNCION
CRISTIANA
La función del cristiano en el mundo es ser sal y
levadura. El cristiano vive para los demás, ofreciendo sentido y ejemplo de
vida. Sin esta proyección hacia los otros su vida se esteriliza y termina
perdiendo todo valor; se convierte en sal insípida que sólo sirve para ser
pisoteada. Los cristianos, o son admirados cuando luchan por la justicia con
los oprimidos, o son despreciados cuando se encierran en meras prácticas
piadosas.
Hoy los admirados son excepción y son perseguidos por
los opresores: claro ejemplo de ello es el asesinato de Mons. Romero en El
Salvador. Los cristianos corrientes son apenas tolerados como se toleran las
inclemencias del ambiente mientras las autoridades, tanto políticas como
religiosas, pelean entre sí a ver quién prevalece. Hoy vivimos en un mundo de
intensa violencia y de profunda chatura, vivimos en plena rebelión de las masas.
Será posible revertir esta situación fermentando la
Humanidad con un sentido más cívico solidario debido al actuar de cristianos
más auténticos?
Lo primero que para ello se necesita es que los
cristianos sean cristianos de verdad, seguidores de las enseñanzas de Cristo y
no arrutinados en tradiciones perimidas. Se critica demasiado el señorío y la
codicia de los jerarcas olvidándose que los jerarcas provienen de los laicos y
que arrastran las falencias de su educación más temprana. Todos somos responsables
de la marcha de nuestra vida, pero la responsabilidad del cristiano se duplica
por su compromiso bautismal.
El Evangelio prioriza el amor a la par que el
Magisterio insiste sobre la obediencia. El problema radica en el cambio
cultural de la mentalidad semítica por la helénica; la primera se fija en el
obrarde los seres en tanto que le
segunda valora las ideas abstractas y doctrinarias pero, no pudiendo imbuir
toda la catequesis en el cerebro de los fieles, se contenta con recalcar la
obediencia. Esto hace que muchos defiendan el Magisterio sin siquiera conocer
su contenido.
La elevación de la cultura humana es función de la vida cristiana. La eficacia cristiana
depende, a su vez, de estar fundada sobre un comportamiento ético sano, sincero
y constructivo. Es el reinado de paz y justicia que llega a nosotros como se
nos enseñó a pedir en el padrenuestro. El reinado está a la puerta de la
historia queriendo entrar, sólo espera ser aceptado por la fe cristiana de los
hombres de buena voluntad. Es hora de despertar y de actuar sin miedo ni
displicencias la vocación y la función de nuestro cristianismo para salvar al
mundo de su derrumbe.
«El tiempo está cumplido, conviértanse!» dijo y nos dice
Cristo.
«La crisis incluye peligro y oportunidad» dice el Tao
chino.