El Blog

Calendario

<<   Junio 2009  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

Preámbulos

Por Sarri - 6 de Junio, 2009, 18:41, Categoría: General

ESCALA CRISTIANA

Para llegar a cristianos se requiere, primero, hombría. Se requiere buena voluntad, sinceridad y solidaridad, decisión para colaborar con los demás en la construcción de un mundo mejor, más habitable, que no excluya a nadie de los bienes que la tierra ofrece a todos. Se requiere un sentido ético de la vida que distribuya las responsabilidades de acuerdo con las habilidades de cada uno.

Todo ello es prerrequisito para el cristiano y predisposición para vivir la fe. No pensemos  que los cristianos, por considerarse cristianos, son mejores que los demás. Rezar y recibir los sacramentos y, tal vez, hacer espectaculares limosnas, puede resultar un craso engaño, al no estar sostenido por la hombría de bien.

Ya lo dice Jesús que no todo el que clame «Señor, Señor!» entrará en el reino de los cielos. Y a los piadosos fariseos les advierte que los publicanos y las prostitutas les precederían a la hora de dar cuenta de la vida. Ser humano es la tarima sobre la que se construye el ser cristiano. De ahí que los no cristianos pero de buen natural sean mejores que muchos cristianos practicantes pero despreocupados de la suerte de los demás.

Sobre la bondad humana se construye la santidad cristiana. De hecho no existen virtudes cristianas, sino exponenciales cristianos que acrisolan las virtudes humanas. La vida cristiana queda escondida en el misterio de la fe pero, cuando existe, purifica y abrillanta las virtudes humanas. Recordemos aquel paradójico refrán: un santo triste es un triste santo.

No basta estar bautizado, no basta comulgar diariamente para ser buen cristiano. Creer lo contrario lleva al descrédito del cristianismo y, si hoy se mira con tan malos ojos a la gente de iglesia, es porque se ha confundido el cristianismo con el ritualismo. El ritualismo es algo así como creer que por entrar en un garaje me convierto en automóvil.

El despropósito de construir la vida cristiana sin pulir las virtudes humanas sobre las que se asienta es responsable de la pérdida del prestigio cristiano. El daño de está hipocresía tiene ya historia de siglos y no es fácil remontarla y repararla pero es urgentemente necesario primar la misericordia por encima de los sacrificios sagrados.

Lo admirable, tanto del humanismo como de cristianismo, es el amor y el servicio mutuo. Ahora como antes, el mundo se convertirá cuando nos vea dispuestos a sacrificar nuestros intereses personales para ayudar a los más necesitados de apoyo y amor.