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Enero del 2009

Alternativas

Por Sarri - 26 de Enero, 2009, 19:29, Categoría: General

GUERRA O PAZ

La paz es uno de los postulados fundamentales en el horizonte cristiano, pero vemos que constantemente es desinstalada por la guerra. Guerras entre los pueblos, entre las familias y  entre los individuos. Estará el sentido cristiano de la vida obligado a fracasar en toda instancia social e histórica? El pesimismo así lo ve pero el optimismo apuesta a que el futuro mejorará el presente y, entre ambos, el realismo siembra dudas al respecto.

La desigualdad, entre ricos y pobres, creada, aumentada e intensificada por la actual economía genera tensiones de desprecio en los ricos y de envidia en los pobres que no pueden sino estallar en guerras cada vez más destructivas. La indiferencia de los cristianos ante tamaño drama les niega el derecho a llamarse tales pero, como la mentira y el engaño se han vuelto endémicos en las relaciones públicas, el nombre de cristiano pierde su significado.

El cristiano que acepta las enseñanzas de Cristo hace causa común con los pobres y explotados y denuncia las injustas riquezas de los plutócratas. Pero, si el número de cristianos auténticos en vez de aumentar, como en los primeros siglos, sigue reduciéndose, las guerras se multiplicarán exponencialmente y acabarán destruyendo el planeta en el que vivimos.

Para instalar la paz duradera se requiere libertad responsable en los individuos, igualdad de derechos sociales en las personas y fraternidad entre todos los humanos. El lema es revolucionario pero, proclamado en ambiente terrorista, resulta una indecente mentira. El lema es inequívocamente cristiano pero, para que llegue a ser verdad liberadora, tienen que surgir más santos entre los cristianos.

La utopía cristiana es que al final de los tiempos reinará la paz y será duradera. Así como las dunas brotan por el amontonamiento de las arenillas, así la paz definitiva resulta del aglomeramiento de las obras caritativas. Ahora bien, cuanta  arena y cuánta caridad puedo yo aportar a la paz mundial? Que la indiferencia no nos esterilice  como creadores de paz y como desterradores de guerra. Por poco que podamos aportar, ese poco es algo y algo es algo para cubrir nuestra responsabilidad.

Sicologia

Por Sarri - 15 de Enero, 2009, 16:37, Categoría: General

MIEDO VS. CONFIANZA


Investigar el mundo en que se vive, tanto natural como cultural, produce miedo. El miedo es un fenómeno sicológico muy complejo y pretender estudiarlo puede crear, paradójicamente, mayor miedo a uno mismo, a la propia personalidad. El hecho es que estamos nimbados de miedos, llámense prudencia, asombro, respeto, veneración, etc. etc. Sin entrar en profundidades, estas pocas líneas pretenden destacar algunos de sus perfiles.

Miedos religiosos. Su historia se remonta a los orígenes de la humanidad y todas las civilizaciones conservan quistes capaces de estallar en cualquier momento. La raíz está en la imagen de un dios inquisidor que busca castigarnos por nuestros deslices. El remedio no está en la obsecuencia sino en la confianza. Temer a un dios malo y vengativo no es saludable. Importa, empero, descubrir la bondad del creador para poder abandonarse a su amor.

Miedo a la muerte y a la inmortalidad. Perder la vida o la salud va contra el instinto de conservación. En primer lugar queremos afianzar los valores positivos de la vida y desarraigar los negativos, pero cómo hacerlo si desconocemos la forma y manera de realizarlo? De ahí el miedo a la ignorancia, a la enfermedad y a la muerte pero, aun después de la muerte, acecha el terror del infierno. Generar confianza en sí mismo, en la libre responsabilidad y en el destino de la vida puede atemperar y hasta destruir estos miedos.

Miedo a los encuentros desconocidos. La educación infantil se limita a inculcar en la mente de los niños más miedos que seguridades frente a lo que pueda esperar de los demás, sobre todo, de los desconocidos. Romper los cercos de esta atávica desconfianza y abrirse a los demás para comunicarse y establecer la necesaria colaboración puede considerarse uno de los más eximios logros para promover la convivencia humana y la paz social.

Miedo a la soledad y al aislamiento. Mayor miedo que los desconocidos, que printo pueden devenir conocidos, produce todavía el sentirse sólo, abandonado, burlado o desprestigiado.

Todos estos miedos, y otros muchísimos más, desorganizan la personalidad y acarrean enfermedades y demencias que hay que curar y desterrar si es que queremos vivir decentemente felices. A veces, el origen radica en las amenazas sufridas en la infancia. Otras veces, pueden ser traumas grabados en el fondo de la memoria que tiñen de sufrimiento y desconfianza las circunstancias de la vida. En cualquier caso, el miedoso ha de resistirse a aceptar su situación y generar actitudes de decidida confianza vital

La vida cristiana, bien vivida, proporciona e irradia confianza.

Condicionamientos

Por Sarri - 7 de Enero, 2009, 11:30, Categoría: General

VIDA HUMANA Y DIVINA


La vida, siendo germinal, llega a su meta cuando produce nueva vida capaz de propagarse. Los vegetales producen semilla específica absorbiendo la genérica de la tierra. Los animales llevan la semilla en el propio soma y, en la unión sexual (mal llamado "hacer el amor"), comparten el desprendimiento y la implantación de la vida nueva. Los humanos pasan de la vida natural, de la ley impositiva, a la vida de gracia promisora de mejor vida: vida implantada, brotada, florecida y fructificada!

La vida se reconoce por sus frutos (resultado de sus gérmenes) que perduran sin ulteriores muertes; así, la fe es semilla de gloria!

Las dificultades humanas, tanto para entender como para vivir la vida, provienen de la libertad, que, junto con la soberanía de Dios, constituye el gran misterio ante el cual no hay más salida que la fe, la esperanza y la caridad, por supuesto,bien entendidas.

La fe nos sitúa frente al Dios Amor. Nos recuerda que toda la Creación, como fruto del Amor, es buena y que en ella podemos, si queremos, lograr la felicidad. La cuestión es asumir este misterio sin empequeñecerlo y reducirlo a problema ni sicológico ni sociológico; la cuestión no es fácil pero, existencialmente, no se trata de facilidad sino de verdad de vida.

La fe, si es auténtica fe divina, deviene esperanza. La vida dirigida por la fe proporciona felicidad, germinal en el tiempo y fructífera en la eternidad. Esta intuición de que la meta final de la vida es la felicidad surte energías para superar confiadamente las dificultades de la vida, de la vida peregrina.

Fe y esperanza se actúan por la caridad, por el amor a Dios que se materializa en el amor al prójimo. En la vida podemos prescindir de la fe y la esperanza, pero nunca del amor. Esta prescindencia se refiere al entendimiento y a su teología. He ahí la clave por la que los teóricamente ateos, si se sienten solidarios con sus semejantes, preceden en el Reino a los teóricamente creyentes que se despreocupan de la suerte de los demás.

La vida es una paradoja para quien pretende entenderla pero es un consuelo y un descanso para quien se decide a viviría.