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Marzo del 2008

Devociones

Por Sarri - 11 de Marzo, 2008, 15:21, Categoría: General

SUFRIMIENTO

 

El sufrimiento debe ser buscado, aceptado o evitado?

Planteada así, la pregunta no tiene respuesta. Dependerá de las circunstancias. El sufrimiento de la enfermedad o de la muerte no puede ser evitado; tendrá que ser aceptado con mayor o menor resistencia; el sufrimiento de la ignorancia no debe ser aceptado y, por lo tanto, debe ser evitado informándose de lo que se necesita saber. No siempre las cuestiones son tan claras y, en la mayoría de los casos, la decisión de aceptarlo o evitarlo resultará muy polémica y dependerá si se trata de un niño o de un adulto.

Lo que nunca deberá ser buscado es el sufrimiento, porque eso sería masoquismo y se trataría de una enfermedad mental evitable. No obstante, existen cierto tipo de devociones, por llamarlas de alguna manera, que cultivan el masoquismo enmascarado de desarrollo espiritual.

Existen personas que buscan sufrir  para ganar méritos ante Dios y hasta pueden apegarse a las mortificaciones, que las cuentan y recuentan como el avaro las monedas. A estas personas hay que mostrarles, por más difícil que resulte, que el mérito no existe. En la vida todo es gratuito: la salud para ser agradecidos y las dolencias para poder sobrellevarlas cuando no pueden ser evitadas.

El valor meritorio de nuestras devociones es una falsa transposición de la vida común a la religiosa. El que rinde exitosamente un examen tiene el mérito del esfuerzo que ha puesto en la preparación, así sea un examen académico, profesional o deportivo, pero cumplir con los nueve primeros viernes no tiene ningún valor. Entendámonos: no tiene ningún valor de mérito el que sean viernes, el que sean primeros o el que sean nueve. El valor está en la comunión que tampoco es valor de mérito sino de gratitud. Menos valor aun tiene el llegarse hasta la ermita del santo de rodillas o con garbanzos en los zapatos.

Tampoco es cosa de sufrir arduas penitencias por los pecados cometidos o para satisfacer por los pecados del mundo. De hecho, el pecado es el origen de todos los sufrimientos, pero nosotros no somos quien para resarcirlos con penitencias, si bien las penitencias juegan su papel en nuestra sicología personal pero nada tienen que ver con satisfacer a Dios ofendido.

Como nos enseñara Jesús, Dios es un padre bueno que sólo quiere nuestra felicidad y que nos arrepintamos sin más de nuestros pecados y ser perdonados y gozar con El evitando el sufrimiento evitable y aceptando el inevitable.