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Diciembre del 2007

Destino eterno

Por Sarri - 8 de Diciembre, 2007, 15:43, Categoría: General

LA OTRA VIDA

 

La otra vida. es “otra” vida? Por supuesto que no tenemos ideas muy claras ni sobre nuestra vida ni sobre la vida que nos rodea, pero siempre viene bien hacer un esfuerzo para clarificarlas. Estas líneas pretenden ser un esfuerzo de inteligencia sincera y confían que su lectura también sea inteligente y sincera.

La vida humana está hecha de inteligencia y voluntad y su desarrollo o estancamiento es resultado de su libre responsabilidad, sustentada por la sensibilidad y la anatomía que con sus impulsos contrarían el vuelo de la imaginación. El primer paso es coordinar las demandas del instinto con los proyectos del espíritu, simple ética del comportamiento.

El problema se plantea con la muerte. Sobrevive la planta que se marchita y el animal que fallece? Ese volver a la tierra de donde surgió es definitivo o podría darse otra reencarnación sin cesura de continuidad en el sujeto? Cuál sea el futuro de la vida vegetal y animal, si es que lo hay, nos es completamente ignorado,

Y la humana? Tiene algún grado de verosimilitud el anhelo de supervivencia después de la muerte y la creencia cristiana de la resurrección de la carne? Aquí las opiniones y las convicciones divergen. Sabemos lo que queremos? Es fiable el anhelo? Es creíble la creencia?

Lo que no parece probable es que la otra vida sea “otra”. Sólo el concepto de persona podría iluminar la oscuridad del futuro humano, la existencia del cielo o del infierno. La persona es el sujeto de la vida y, si subsiste a la muerte del cuerpo, puede garantizarnos la permanencia de la vida, no de otra vida sino de la misma vida aunque en condiciones diversas: atemporales de felicidad o de desgracia y ausencia. Este futuro indemostrable es, sin duda ninguna, objeto de fe y de esperanza.

Todo ello implica que hemos sido creados en la contingencia temporal que, como tal, tiene principio y fin y la persona no cabe en semejante red conceptual. La persona es irrepetible e incambiable y su misión, mientras viva condicionada por el cuerpo mortal, es aceptar o rechazar la vida que se le ofrece desde la contingencia: éste sería el único acto de libertad válida que decidiría el futuro más allá de la muerte.

Así pues, ni el cielo sería premio para los buenos ni el infierno castigo para los malos. El cielo sería la felicidad de nuestro destino, libremente aceptada y, contrariamente, el infierno pasa a ser el rechazo de esa vida que siempre es una y que nunca será vida para quien la rechace.

Autenticidades

Por Sarri - 3 de Diciembre, 2007, 17:04, Categoría: General

 

MARTIRIO CRISTIANO

 

El cristiano, como  Cristo, es mártir. Es decir, es testigo de su fe en Dios Padre y testigo de su misión salvadora. El cristiano no hace honor a su nombre sino luchando contra la injusticia que reina en el mundo. Tal vez sea ésta una de las verdades más olvidadas en todos los niveles y, por lo mismo, conviene recapacitar para ajustar nuestras conductas.

Podemos y, consiguientemente, queremos los cristianos luchar eficientemente contra la injusticia? Pareciera que no. Pareciera que preferimos luchar entre nosotros para dirimir las diferencias que nos separan unos de otros. Resulta escandaloso hasta qué punto nos hemos aburguesado y acomodado al consumismo ambiente.

Podemos cambiar? Queremos ser fieles a Cristo en vez de plegarnos al talante del mundo? Poder y querer no es lo mismo. Ya poder tiene el doble sentido de deber y de ser capaz; nos interesa la segunda acepción: sin ella no tiene sentido el querer. Para querer hay que poder. Demasiado a menudo queremos lo que no podemos y negamos lo que podemos.

Primero que todo veamos si podemos ser cristianos. Ante las exigencias cristianas, especialmente ante las necesidades del prójimo, nos negamos diciendo: “no puedo” sin siquiera haberlo probado. Este “no puedo”, en realidad es un disfrazado “no quiero” aunque nos resistamos a  reconocerlo. Es difícil ser sincero en materia de posibilidades!

El puedo es teórico; el quiero es práctico. Negamos la teoría para cohonestar la práctica y eso nos lleva a ser testigos falsos en nuestra pretendida vida cristiana. El martirio y el testimonio cristiano sólo se dan queriendo dar la vida por los demás y creyendo que eso es posible en el seguimiento de Cristo Jesús.