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Septiembre del 2007

premisas

Por Sarri - 25 de Septiembre, 2007, 14:04, Categoría: General

POLITICA CRISTIANA

 

El cristiano, antes que cristiano, es ciudadano y, como tal, no siempre tiene        en claro sus derechos y deberes. El tema, en sí, es sencillo y claro pero las ambiciones humanas lo distorsionan, tanto por parte de las políticas como de las religiones. Tratemos de destacar los principios rectores de la cuestión.

Antes que nada, lo que rige el comportamiento humano, en todos sus aspectos, es la ética. Sin ella como base, todo discurso normativo es parcial y falaz. Es constatación sociológica que en los debates se arguye más desde las leyes y las opiniones que desde la ética, imposibilitando el acuerdo y el consenso´

Las leyes pretenden establecer la justicia de su cumplimiento. En las iglesias, las leyes son definidas por sus autoridades, como en las monarquías absolutistas. En los estados, con el avance de la democracia, las leyes surgen por mayorías parlamentarias. Las leyes producen la justicia pretendida? Si produjeran, no tendríamos problemas pero, como no nos desembarazamos de los problemas, resulta que la justicia legal es bien dudosa.

Las leyes y los usos religiosos suelen apoyarse en revelaciones originarias que se transmiten de generación en generación. La fe en esta revelación divina y la justeza de su transmisión tradicional se dice indiscutible y no requeriría ulterior justificación ética.

Las leyes y los usos civiles suelen postular también inviolabilidad, pero necesitan ser corroboradas por sanciones que las convierten en penales. Cuando estas leyes tratan de regir todos los detalles de la convivencia humana adquieren tal complejidad que para resolver los conflictos es necesario acudir a los letrados profesionales que tampoco saben dirimir sus desacuerdos y terminan amparándose en la fuerza judicial y policial.

Especialmente graves resultan los desacuerdos entre las fueros religiosos y civiles ya que carecen de un tribunal superior que justifique o descalifique sus razones. Ese tribunal, en realidad, es la ética, considerada como la voz de Dios que resuena en la conciencia humana. Pero ni los canonistas ni los abogados encuentran en el recurso a la ética el remedio eficaz a sus disensiones.

La ética confiere autoridad a los que gobiernan y responsabilidad a los que son gobernados.. La fuerza, por su coerción y violencia, hace que los gobiernos sean autoritarios y arbitrarios y los súbditos sumisos y resignados. La ética postula que todas las leyes promuevan el bien común y todos los ciudadanos, cristianos o no, deben adaptarse a este fin supremo: bienestar civil y caridad religiosa. Estos son derechos y deberes universales.

Todo lo anterior no es teoría desdeñable sino raíz muy pragmática para vivir en armonía y fundar un mundo mejor, más justo y más cristiano.

Si, conscientes de nuestros derechos y deberes, los expusieramos , los recamáramos y los exigiéramos en toda circunstancia, dando razón de nuestra fe y esperanza, la comunidad cristiana recuperaría su carácter de fermento y mejoraría el mundo en que vivimos.

Pero eso exige reflexión más sincera y compromiso más servicial.

Vestido de ajeno

Por Sarri - 3 de Septiembre, 2007, 11:25, Categoría: General

Hoy hago mío éste artículo de José Antonio Pagola

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CRISTIANOS LÚCIDOS

 

Es un error pretender ser  «discípulos» de Jesús sin detenerse nunca a reflexionar sobre las exigencias concretas que encierra seguir sus pasos, y sobre las fuerzas con que hemos de contar para ello. Nunca pensó Jesús en seguidores inconscientes, sino en personas lúcidas y responsables.                                     

Las dos imágenes que emplea son muy concretas. Nadie se pone a «construir una torre» sin tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo debe actuar para lograr acabarla. Sería un fracaso empezar a «construir» y no poder llevar a término la obra iniciada.

El evangelio que propone Jesús es una manera de «construir» la vida. Un proyecto ambicioso, capaz de transformar nuestra existencia. Por eso no es posible terminar viviendo de manera evangélica sin detenerse a reflexionar sobre las decisiones oportunas a tomar en cada momento.

También es claro el segundo ejemplo. Nadie se enfrenta de manera inconsciente a un adversario que le viene a atacar con un ejército mucho más poderoso, sin reflexionar previamente si aquel combate terminará en victoria o será un suicidio. Seguir a Jesús es enfrentarse contra los adversarios del reino de Dios y su justicia. No es posible luchar a favor del reino de Dios  de cualquier manera. Se necesita lucidez, responsabilidad y decisión.

En los dos ejemplos de Jesús se repite lo mismo: los dos personajes «se sientan» a reflexionar sobre las verdaderas exigencias, los riesgos y las fuerzas con que han de contar para llevar a cabo su cometido. Según Jesús, entre sus seguidores, siempre será necesaria la meditación, el debate, la reflexión. De lo contrario, el proyecto cristiano puede quedar inacabado.

Es un error en la Iglesia de Jesús ahogar el diálogo e impedir el debate. Necesitamos más que nunca reflexionar y deliberar juntos sobre la conversión que hemos de vivir hoy los seguidores de Jesús. No seguir trabajando como si nada pasara. «Sentarnos» para pensar con qué fuerzas hemos de construir el reino de Dios en la sociedad moderna. De lo contrario nuestra evangelización será una «torre inacabada».

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No  puedo menos de estar totalmente de acuerdo con José Antonio y es por eso que no tengo nada que añadir a lo escrito.