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Agosto del 2007

consecuencias

Por Sarri - 23 de Agosto, 2007, 22:37, Categoría: General

PECADO ESTRUCTURAL

    Para adjetivar el pecado como estructural habría que justificar el carácter personalista de la cultura. La cultura, como antónimo de natura, es obra humana que luego afecta al comportamiento humano, influyendo sobre el mismo. Como obra humana es buena o mala. Como influencia facilita la toma de decisiones, mermando parcialmente la responsabilidad. El que siempre siga las pautas culturales es el integrado social, el que hace lo que los demás hacen. La integración social es la actitud equidistante entre el impulso instintivo que se abandona y la decisión libre a la que no se llega. Usar o no usar corbata es un hecho cultural así como emplear un idioma que nos exime de inventarlo.
    El capitalismo, por ejemplo, es un pecado estructural.La injusticia, la pobreza y la miseria de enormes masas humanas es consecuencia directa del sistema. El capitalismo compra el trabajo con salarios cada vez más reducidos y acumula los beneficios en sus arcas, haciendo que los ricos sean cada vez menos y más ricos y los pobres, en cambio sean cada vez más y más pobres.
    Al filo de la edad antigua y la media, la invasión de los bárbaros buscó nivelar las diferencias de riquezas y recursos entre el imperio romano y los pueblos aledaños. El capitalismo moderno, creación de la burguesía, detiene estos días las hordas de inmigración que buscan escapar del hambre ofreciendo su trabajo en los pueblos más afortunados. Los pobres de hoy ya no son capaces de invadir los territorios ricos imponiendo una nueva cultura.
Los ricos de hoy reducen a los pobres a ala impotencia, a la marginación y al exterminio.
    Quién y quienes son los responsables de tanta injusticia? El capitalismo, después de la invención de la sociedad anónima, nada sabe de responsabilidades, sólo se interesa en el lucro y se desinteresa por completo de los desposeídos a los que considera mercancía desechable.
    Y los cristianos que están llamados a salvar el mundo? Los cristianos somos doblemente responsables de las injusticias que ahogan nuestro mundo.Por habernos olvidado de que a Dios sólo se le ama amando a los hombres, sus hijos. y por haber hecho causa común con los capitalistas desentendiéndonos del sufrimiento de tantos hermanos Los cristianos, al desentendernos de las necesidades de los pobres, hemos contribuido doblemente a endurecer la estructura del pecado social con muestras humillantes limosnas y con el beaterio de nuestras devociones.
    El día en que los cristianos nos aglutinemos comunitariamente y la gente vea cómo nos amamos en lugar de ver cómo nos peleamos, ese día el capitalismo y sus congéneres perderán fuerza y caerán vencidos y los pobres los servirán y ayudarán a convertirse y regenerarse y, consecuentemente, el pecado estructural sera erradicado. Así sea!

Raíces

Por Sarri - 9 de Agosto, 2007, 15:15, Categoría: General

CONCIENCIA

 

La conciencia es lo que constituye al hombre como hombre. Es algo potencial porque es la raíz de la libertad. En la conciencia se unen inteligencia y voluntad, las facultades que nos permiten elevarnos por arriba de la animalidad irracional. La conciencia es lo que podemos hacer y lo que hacemos de nosotros mismos.

El hombre nace igual que los animales, pero tiene la capacidad de saberse a sí mismo, de comunicarse con sus semejantes por medio del idioma, expresarse a sí mismo y reconocer las expresiones ajenas. Todo ello brota de la conciencia de sí y abre cauces de desarrollo específico en las distintas edades.

A medida que va conociéndose y conociendo el mundo ambiente algo dentro de él le advierte lo que está bien y lo que está mal: son las primeras gotas de conciencia que, luego, se convertirán en caudal que lo encauzará a su destino. El arranque, la fluencia y la desembocadura de esta corriente vital, si bien es primariamente personal, no alcanza sentido si no es inmerso en la comunidad humana. Esta doble dimensión hace que toda persona humana arranque de la total dependencia y vaya logrando, responsablemente, su propia y madura independencia.

Responsablemente. El hombre es lo que es de acuerdo a cómo responde a la voz de su conciencia, en la medida en que haga el bien y evite el mal. El problema surge del hecho de que podemos responder o no al dictado de la conciencia y, lo que es peor, que podemos falsear la conciencia, haciéndonos creer que nos dicta otra cosa. El falseamiento de la conciencia, gracias a Dios, nunca es total, siempre subsiste, en el fondo la advertencia de que nos equivocamos y que debemos enderezar nuestras conductas hacia nuestro destino de felicidad.

La libertad, el que podamos elegir y optar entre el bien y el mal, es nuestro misterio nuclear y, por lo mismo, es sólo en libertad como entramos en contacto con Dios, reconociendo en la voz de la conciencia la voz de Dios, del Dios omnipotente que nos ha creado para la felicidad eterna. La libertad es, por lo tanto, el esfuerzo vital más importante para lograr la felicidad, germinal en la tierra y fructual en la gloria.  

Todo esto se dice pronto, pero es preciso recordar que la realidad flota en el misterio y que nuestro conocimiento de la misma es aproximativo e imperfecto. La virtud líder en este camino es la confianza. Ella puede dirimir los conflictos surgentes entre el amor y la obediencia, tanto entre los hombres como frente a Dios. Obediencia sólo debemos a Dios y a los hombres en la medida que reflejan el imperio de Dios. La obediencia, cuando no brota del amor, nos frena en nuestra marcha hacia la independencia y la autonomía. El amor por obediencia (de nuestros gustos o de miedos ajenos) es amor corrompido; el amor es eminentemente libre y es lo que nos hace personales tanto como comunitariamente solidarios y, sobre todo, nos hace santos ante Dios.