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conversión

Por Sarri - 11 de Diciembre, 2009, 20:00, Categoría: General

JUICIO Y PERDON

La Encarnación, la manifestación de que el misterio divino reside en el corazón humano, lleva a disolver el miedo al Juicio y suplantarlo por la confianza en el Perdón. El Bautista es testigo del miedo, Jesús es la revelación de la confianza: éste es el paso salvador de la vida y la bisagra histórica del Adviento. Aquí es donde nos jugamos el todo por el todo. Y, cada uno a su manera, todos precisamos optar por la luz o por la oscuridad, por la alegre esperanza o por la triste depresión, por la vida o por la muerte.

La verdad está escondida dentro de nuestra mentira, pero lo más triste del caso es que nosotros mismos somos los responsables de haberla escondido. La mentira es lo que pasa, la verdad es lo que queda. Nuestros pecados, algo que jamás entenderemos, son mentira y esa mentira ha de ser juzgada y condenada al fuego eterno como la paja que esconde el trigo, como los sarmientos que no dan fruto… y esto nos hace temblar de miedo.

El miedo, sin embargo, se acaba con la muerte. Ahora bien, por qué seguimos teniéndole miedo a la muerte? Es que no queremos perder el miedo?  Es que nos sentimos identificados con el miedo?  Por extraño y paradójico que parezca queremos seguir teniendo miedo. Nos resistimos a reconocerlo y negar que queremos vivir en el miedo es nuestra mentira que envuelve y esconde la alegría de vivir.

Así, pues, la muerte que nos quita el miedo nos quita, por el mismo hecho, el engaño de la vida o, mejor dicho, la vida engañada y nos restituye a la verdad de la vida que es gozo, alegría y felicidad en la que nada pasa y todo queda, en la que ya no hay espacios ni tiempos en que perderse. Esa es la vida encarnada de Dios en que todos vivimos perdonados en Cristo como miembros de su cuerpo místico.

(Aquí conviene no confundir místico con mítico. Mítico es algo que se basa y se deriva de la ensoñación y de la fantasía; sería una forma primitiva de interpretar la realidad; se regenera por medio de la poesía y la ciencia. Místico es algo procedente de la revelación del misterio vital y encarnado; se cultiva con la oración y la práctica del amor; sería una forma de adelantar la experiencia de la eternidad).

El miedo al Juicio es producto del sentimiento de culpabilidad, sentimiento inútil para solucionar el problema del pecado y perjudicial para el desarrollo de la vida. La oración de Jesús al Padre, antes de expirar en la cruz, fue: «perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen». Cuando pecamos no sabemos lo que estamos haciendo. Se trata de una ignorancia difícil de aceptar, pero no por difícil menos real. De hecho, esa ignorancia nos abre la puerta al Perdón en el día del Juicio.

Sólo falta compartir ese perdón entre nuestros hermanos los prójimos.

 

 

 

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Dimensiones cristianas

Por Sarri - 26 de Noviembre, 2009, 14:57, Categoría: General

REALEZA CRISTIANA

 

La realeza paternal de Dios, proclamada por Jesús, es el conjuro del amor que produce amor, solidaridad, gratitud, paz y alegría. Toda comparación con las instituciones temporales lleva a la hybris conceptual que debilita el amor, genera discusiones y disputas que se desarrollan en guerras cada vez más violentas.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús rechazó la realeza que le ofrecían los judíos: él no es un rey que controlara y distribuyera los alimentos a su pueblo. Jesús es rey de la verdad proclamada, de la verdad de la vida que rige trascendiendo los límites del tiempo y del espacio, de la verdad salvadora que ya está promulgada en el corazón de todo ser humano.

Reconocer esa realeza es convertirse, cambiar de mentalidad y esforzarse para que esa verdad brille y se expanda en el ancho mundo. Es pedir que venga a nosotros el reino de Dios y descubrir que ya ha venido y que sólo falta que lo aceptemos en su propia verdad sin condicionarlo a nuestras expectativas.

Nuestras expectativas son, precisamente, la mentalidad que hemos de cambiar. La mentalidad viene a ser el cúmulo de evidencias a las que rendimos culto en nuestra mente y corazón. Es evidente que nuestros sentimientos, pensamientos y lenguaje van cambiando desde la niñez hacia la vejez, Las evidencias son válidas hasta que otra evidencia más clara las suprime o las subordina y, así, hasta llegar a la última evidencia de que el misterio es indescifrable.

El misterio de la vida consiste en descubrir que la verdad es el polo de atracción de todas las evidencias al que nunca llegamos en este estadio de vida temporal pero al que esperamos alcanzar cuando se nos acabe el tiempo de la vida, cuando ya no quedan evidencias que barajar y la vida puede vivirse en toda su verdad, bondad y belleza.

Entonces comprenderemos que todos, integrados en perfecta unidad con Cristo Jesús, somos hijos dilectos de Dios y que vivimos indefectible y verdaderamente del amor del Rey del Universo. Entonces, como corresponde a los hijos del rey, seremos coronados con la diadema de la indefectible felicidad para la que fuimos creados.

Pasando de las fantasías a las evidencias y de las evidencias a las verdades y de éstas al misterio del amor divino gozaremos de la profética y sacerdotal realeza que se nos inculcó sacramentalmente en el bautismo y reinaremos en el Reino de Dios Padre por los siglos de los siglos en santidad de santidades.

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vivencias

Por Sarri - 16 de Octubre, 2009, 17:49, Categoría: General

PERDIDAS Y GANANCIAS

Paradójicamente, el sentido cristiano de la vida hace que las pérdidas sean ganancias y las ganancias pérdidas. Ganar el mundo es perder el alma. No es posible ganar el mundo y el alma: si se gana o se pierde uno se pierde o se gana la otra. La alternancia es inevitable. No se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero: o se ama a uno y se aborrece al otro. Por derecho o a la inversa. Es imposible amar u odiar a ambos a la vez: por más que nos empeñemos en ello acabaremos ilusamente engañados. Reflexionemos, así sea someramente, sobre los términos en juego.

El mundo son las riquezas que en x años de vida podemos reunir. Las acumulamos para prevenir las necesidades de la vejez en que no podremos trabajar y producir: se trata de la virtud burguesa del ahorro que no confía en la solidaridad de los demás o de la virtud neoliberal de saber endeudarse sin mayores obligaciones para los resarcimientos. En ambos casos prescindimos de las necesidades ajenas a las que deberíamos subvenir con nuestros excedentes.

El alma, lo que se dice el alma, es la vida que nos ha sido dada y que debemos conservarla saludablemente, junto con todos nuestros semejantes, hasta morir. El vicio de la codicia y de la avaricia, contrariamente a todas las apariencias, conspira destruyendo la salud de la vida con ansias y miedos de perder lo que se tiene antes de perder la misma vida, pérdida que, llegado el momento, es inexorable e inaplazable. Cuál es, entonces, la ganancia? Qué significa haber vivido en la opulencia a la hora de la muerte?

Jesucristo nos alerta cuestionándonos de qué nos sirve ganar el mundo si perdemos el alma. El alma para Jesús es la vida perdurable que trasciende la temporalidad, la vida cuyo momento presente, al perder el encierro entre el pasado y el futuro, se abre indestructible a la eternidad, revelando con ello la Unidad de vida entre todos los hijos de Dios y  brillando la Verdad de la Vida en toda su Bondad y Belleza.

El cristiano cree y espera con amor despertar del sueño en que el tiempo le tiene aletargado entre mil y millones de ilusiones cuya pérdida es la única ganancia significativa de la vida, para lo cual hay que perder el miedo a la muerte, momento en el que se liquida el pasado y desaparece el futuro. Perder para ganar no es fácil pero es posible si así lo queremos, no en los dichos, sino en los hechos.

 

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Radicalidad

Por Sarri - 28 de Agosto, 2009, 12:53, Categoría: General

CONTINGENCIA

Nuestra vida empieza siendo vacía pero puede llegar a su plenitud: este proceso evolutivo se llama y es contingencia: sucede en el presente, entre el pasado y el futuro, en el tiempo. Cumplido su tiempo la vida pasa a ser definitiva e inalterable. El resultado final, que la vida fracase o triunfe, depende de la decisión de la persona en cuestión.

Aquí radica toda la seriedad, la urgencia y la importancia de la libertad y responsabilidad de los humanos. Ni los animales, ni los vegetales pueden dirigir la vida a su destino. Toda vida infrahumana es simple escala evolutiva y originante de nuestra vida humana en la que se juega el destino de todo o nada. Durante el tiempo nuestra vida es algo que nos hace ser alguien, agotado su tiempo se es todo o se es nada.

En la gramática, que es el vestíbulo de la filosofía, los pronombres indefinidos (nada, algo y todo) nos marcan con su indefinición el curso vital de nuestra contingencia, espacial y temporalmente definible. He aquí el escollo vital más difícil de superar: la imposibilidad de enmarcarnos y definirnos en la simple realidad de ser y existir! Es el hecho de vivir en y frente al misterio, porque nuestras definiciones son, igualmente, contingentes.

Ciencia y filosofía extraen y abstraen de la sensibilidad mediciones e ideas con las que se estructuran los conocimientos, olvidándose que lo concreto de la realidad escapa a sus percepciones. Teóricamente la ciencia estudia lo cuantitativo y la filosofía lo cualitativo, pero cantidad y cualidad no son realidades sino adherencias que atribuimos a la realidad sin lograr el conocimiento de la misma realidad. Por eso mismo nuestros conocimientos adolecen de la misma contingencia en que vivimos.

Las religiones buscan encaminar la acción humana a su perfección creando sistemas autoritarios que chocan con la autonomía humana y que desdeñan el sentido ético de la conciencia personal, logrando la sumisión de los intelectualmente débiles y el descrédito de los fuertes.

La radical contingencia de la vida lleva a la humanidad a navegar en un mar de incertidumbres e insuficiencias de las que sólo se libra postulando una fuente de valores que impulsa y dirige la evolución cósmica y humana y en la cual es posible apoyarse por la confianza, por la fe y la acción congruentes. Esa fuente, para los cristianos, es Jesucristo y su evangelio mientras que, para los no cristianos, es la razón de vivir. Pero tanto la enseñanza del evangelio como la ética son contingentes por el sólo hecho de estar alojadas en un alma contingente.

Contingencia es, pues, vivir en el misterio insondable confiando que, al final de los tiempos, la misma realidad (Dios) se revele en toda su verdad, en toda su bondad, en toda su belleza y, sobre todo, en su perfecta unidad.

Dinamismo

Por Sarri - 16 de Agosto, 2009, 21:03, Categoría: General

LENGUAS

 

Jesús Resucitado comunica su Espíritu soplando sobre los apóstoles. Cincuenta días más tarde, en medio de una atronadora tormenta, reciben el Espíritu de la Misión, en forma de lenguas de fuego sobre la cabeza, el bautismo de fuego que anunciara el Bautista, el profeta que cerró el antiguo testamento. Jesús inaugura la Nueva Alianza infundiendo su Espíritu a los apóstoles para que anuncien el Evangelio a todo el mundo: esto es la Iglesia y su apostolado.

Dentro de esta imaginería descriptiva destacan las lenguas. Estas lenguas hacen que la palabra de los apóstoles sea escuchada y aceptada por todas las culturas y que edifiquen «la iglesia» en todos los pueblos.

La lengua o el idioma es el factor integrante más destacado de las culturas tanto en su proceso de unificación como de diversificación. En el mito de Babel, la arrogancia humana hace que los hombres no se entiendan por su dispersión; en la narración de Pentecostés resulta que los hombres vuelvan a entenderse en la reunificación cristiana.

La historia de la Iglesia es la reunificación de la Humanidad que yace diversificada por las culturas y la pacificación de los pueblos que se desangran en guerras fratricidas. Esta es la historia profunda, la auténtica. La otra, la superficial, la que vemos, es corteza que se desprende y que se quema. Esta historia, la profunda y la superficial, está atestiguada y guiada por las lenguas, por las lenguas de fuego. Es el fuego que Jesús vino a traer y que no quiere sino que arda.

Todo ello nos indica que el mensaje evangélico tiene que ser transmitido de forma que todos, desde su misma cultura, lo puedan entender. Lo cual requiere que el Evangelio sea inculturizado en todas las culturas y que su expresión vaya cambiando a medida que las mismas culturas cambian.

Los primeros pasos de esta inculturización se hicieron en el mundo arameo, luego en el helenístico y, por fin, en el latino. El latín sobrevivió a la caída del imperio romano y fue modelando la cristiandad medieval de Europa. A partir de entonces, las lenguas de fuego se apagan y se exporta a América, Asia y Africa el evangelio fraguado en cultura Europea, con muy pobre capacidad de adaptarse a las culturas indígenas.

Esta esclerosis misionera es la que estamos sufriendo hoy en día. El Concilio Vaticano II, fue un paso enérgico para recuperar la fogosidad y la agilidad de las inculturaciones pero tropezó con el conservadurismo secular que se oponía a descortezar la evangelización y entrar a las profundidades para salvar el mensaje original de Jesús que requiere expresarse en lenguas vernáculas y en culturas diversas. El Concilio apenas logró desterrar el latín y restablecer el diálogo litúrgico de cara al pueblo.

Ven Espíritu Santo! seguimos rezando, pero somos ciegos a los signos de los tiempos e insensibles a la acción del Espíritu que nos urge a hablar de manera que se nos entienda. No todo el que dice «Señor, Senor!» entrará en el Reino de los Cielos sino el que hace la voluntad de mi Padre, dice Jesús. No basta con predicar sino que se requiere poner espíritu en lo que se predica, el espíritu que nos viene del Espíritu y no de la rutina.Necesitamos lenguas de fuego y nada de charlas anodinas con los pobres que hambrean pan y con los pobres que necesitan vino fuerte para sus fiestas.

 

Oración

Por Sarri - 6 de Agosto, 2009, 18:51, Categoría: General

PADRENUESTRO

Padre Nuestro que estás en el cielo. El cielo es la Presencia de Dios que actúa en las personas para entrar filialmente en comunicación con El.

Venga a nosotros tu Reino. Confesamos su soberanía y reconocemos la acción de su gracia paternal. Nos predisponemos al amor filial.

Santificado sea tu nombre. Queremos que el respeto y el amor sea universal entre los humanos de todos los tiempos.

Hágase tu Voluntad. Voluntad que es Amor y rige el ser de todo existente en el universo mundo.

En la tierra como en el cielo. Lo terrenal es germen de felicidad eterna y pedimos que ese germen florezca y fructifique.

Danos el pan de cada día. Ahora nuestras necesidades: primero los nutrientes para mantenernos vivos.

Enséñanos a perdonarnos. Segundo: comprensión, atención y servicio mutuo para convivir en paz y armonía.

No nos dejes caer en las tentaciones. Rogamos para que la sensibilidad no se nos imponga a la voluntad.

Líbranos de todo mal. Todo lo anterior lleva a la liberación de la maldad, primero propia y luego ajena.

Así sea. La oración es un programa de vida cuyo secreto consiste en cumplirlo.

El padrenuestro es un apretado compendio de vida que no pide tanto ser recitado o cantado, sino verificado, mostrando las verdaderas ansias del corazón que están llamadas a intensificarse a medida que vamos creciendo en edad, en sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres.

Orar con el padrenuestro enseña a prescindir de ampulosidades litúrgicas y solemnidades ceremoniales, animándonos a vivir con la sencillez y espontaneidad de los niños que, cuando les duele, lloran y, cuando les gusta, sonríen.

Fundamentos

Por Sarri - 23 de Julio, 2009, 21:39, Categoría: General

JESUS EL CRISTO

Jesús es, para todos, la Verdad, el Camino y la Vida. Esta es una verdad por antonomasia, que está por encima de toda denominación religiosa y eclesial. Está en el vestíbulo del Misterio cuyo misterio se abre con la llave de la fe. Es el testamento y la herencia de Jesús: su promesa antes de ser muerto, como prenda de resurrección. Ver a Dios Padre viendo a Jesús es la experiencia central y  omniabarcante del cristiano.

VERDAD.- La verdad filosófica, ética y científica es obra de la ideología humana, siempre incompleta y discutible. La verdad cristiana es total y transparente: quien me ve a Mí ve al Padre, nos dice Jesús. Transparenta el Camino para llegar a la Vida. La Vida siembra vidas cuyo camino es florecer y fructificar con la verdad filial y cristiana, alimentándose desde la ideología terrena y maternal, y desechando sus limitaciones: proceso mistérico en que las oscuridades de la mente se iluminan con las luces de la fe!

CAMINO.- Todo camino lleva a la meta y la meta de la vida es la Vida. El camino cristiano arranca de la ética que depura la ideología de ramas míticas y flores poéticas para abrir paso al sentido místico de la vivencia humana. Es deshacerse de engaños e ilusiones para no perder el rumbo. Es asumir la libertad de dar los pasos que llevan a la vida, negándose a pisar los senderos que llevan a la muerte.

VIDA.- La vida de verdad es perdurable y no puede cambiar. Es el destino al interior de nuestras vidas cambiantes en función del espacio y el tiempo. La vida sin espacio ni tiempo es eterna: he ahí el misterio al que sólo se accede por la fe, por la fe viva y verdadera sin los equívocos y las alucinaciones de la mente pasajera. La eternidad es puro presente sin pasado y sin futuro, en que Todo se vuelve Uno sostenido por la presencia del amor divino.

Verdad, Camino y Vida no son realidades ni distintas, ni diferentes, ni diversas sino aspectos o perfiles de la misma Realidad. Realidad que Jesús nos anuncia y revela en tanto que Cristo la realiza en los cristianos, porque Jesús muerto es Cristo resucitado que nos va guiando a todos desde la muerte a la resurrección para vivir plenamente la gracia del amor . Este es el supremo misterio de la fe, inexpresable en palabras humanas pero vivenciable por el amor que es fruto del Amor.

Todo lo expuesto aquí nada aclara de las oscuridades del misterio. Seguro que a la mayoría de los lectores les desoriente de entrada pero, si superando lo dicho, escuchamos confiadamente a Jesús se hará la luz en nuestras mentes y la fuerza en nuestros corazones para alcanzar la vida eterna.

Estructuras

Por Sarri - 12 de Julio, 2009, 22:22, Categoría: General

ESCALA CRISTIANA

Para llegar a cristianos se requiere, primero, hombría. Se requiere buena voluntad, sinceridad y solidaridad, decisión para colaborar con los demás en la construcción de un mundo mejor, más habitable, que no excluya a nadie de los bienes que la tierra ofrece a todos. Se requiere un sentido ético de la vida que distribuya las responsabilidades de acuerdo con las habilidades de cada uno.

Todo ello es prerrequisito para el cristiano y predisposición para vivir la fe. No pensemos  que los cristianos, por considerarse cristianos, son mejores que los demás. Rezar y recibir los sacramentos y, tal vez, hacer espectaculares limosnas, puede resultar un craso engaño, al no estar sostenido por la hombría de bien.

Ya lo dice Jesús que no todo el que clame «Señor, Señor!» entrará en el reino de los cielos. Y a los piadosos fariseos les advierte que los publicanos y las prostitutas les precederían a la hora de dar cuenta de la vida. Ser humano es la tarima sobre la que se construye el ser cristiano. De ahí que los no cristianos pero de buen natural sean mejores que muchos cristianos practicantes pero despreocupados de la suerte de los demás.

Sobre la bondad humana se construye la santidad cristiana. De hecho no existen virtudes cristianas, sino exponenciales cristianos que acrisolan las virtudes humanas. La vida cristiana queda escondida en el misterio de la fe pero, cuando existe, purifica y abrillanta las virtudes humanas. Recordemos aquel paradójico refrán: un santo triste es un triste santo.

No basta estar bautizado, no basta comulgar diariamente para ser buen cristiano. Creer lo contrario lleva al descrédito del cristianismo y, si hoy se mira con tan malos ojos a la gente de iglesia, es porque se ha confundido el cristianismo con el ritualismo. El ritualismo es algo así como creer que por entrar en un garaje me convierto en automóvil.

El despropósito de construir la vida cristiana sin pulir las virtudes humanas sobre las que se asienta es responsable de la pérdida del prestigio cristiano. El daño de está hipocresía tiene ya historia de siglos y no es fácil remontarla y repararla pero es urgentemente necesario primar la misericordia por encima de los sacrificios sagrados.

Lo admirable, tanto del humanismo como de cristianismo, es el amor y el servicio mutuo. Ahora como antes, el mundo se convertirá cuando nos vea dispuestos a sacrificar nuestros intereses personales para ayudar a los más necesitados de apoyo y amor.

Objetivos

Por Sarri - 23 de Junio, 2009, 20:35, Categoría: General

FUNCION CRISTIANA

La función del cristiano en el mundo es ser sal y levadura. El cristiano vive para los demás, ofreciendo sentido y ejemplo de vida. Sin esta proyección hacia los otros su vida se esteriliza y termina perdiendo todo valor; se convierte en sal insípida que sólo sirve para ser pisoteada. Los cristianos, o son admirados cuando luchan por la justicia con los oprimidos, o son despreciados cuando se encierran en meras prácticas piadosas.

Hoy los admirados son excepción y son perseguidos por los opresores: claro ejemplo de ello es el asesinato de Mons. Romero en El Salvador. Los cristianos corrientes son apenas tolerados como se toleran las inclemencias del ambiente mientras las autoridades, tanto políticas como religiosas, pelean entre sí a ver quién prevalece. Hoy vivimos en un mundo de intensa violencia y de profunda chatura, vivimos en plena rebelión de las masas.

Será posible revertir esta situación fermentando la Humanidad con un sentido más cívico solidario debido al actuar de cristianos más auténticos?   

Lo primero que para ello se necesita es que los cristianos sean cristianos de verdad, seguidores de las enseñanzas de Cristo y no arrutinados en tradiciones perimidas. Se critica demasiado el señorío y la codicia de los jerarcas olvidándose que los jerarcas provienen de los laicos y que arrastran las falencias de su educación más temprana. Todos somos responsables de la marcha de nuestra vida, pero la responsabilidad del cristiano se duplica por su compromiso bautismal.

El Evangelio prioriza el amor a la par que el Magisterio insiste sobre la obediencia. El problema radica en el cambio cultural de la mentalidad semítica por la helénica; la primera se fija en el obrar  de los seres en tanto que le segunda valora las ideas abstractas y doctrinarias pero, no pudiendo imbuir toda la catequesis en el cerebro de los fieles, se contenta con recalcar la obediencia. Esto hace que muchos defiendan el Magisterio sin siquiera conocer su contenido.

La elevación de la cultura humana es función de la vida cristiana. La eficacia cristiana depende, a su vez, de estar fundada sobre un comportamiento ético sano, sincero y constructivo. Es el reinado de paz y justicia que llega a nosotros como se nos enseñó a pedir en el padrenuestro. El reinado está a la puerta de la historia queriendo entrar, sólo espera ser aceptado por la fe cristiana de los hombres de buena voluntad. Es hora de despertar y de actuar sin miedo ni displicencias la vocación y la función de nuestro cristianismo para salvar al mundo de su derrumbe.

«El tiempo está cumplido, conviértanse!» dijo y nos dice Cristo.

«La crisis incluye peligro y oportunidad» dice el Tao chino.

  

Preámbulos

Por Sarri - 6 de Junio, 2009, 18:41, Categoría: General

ESCALA CRISTIANA

Para llegar a cristianos se requiere, primero, hombría. Se requiere buena voluntad, sinceridad y solidaridad, decisión para colaborar con los demás en la construcción de un mundo mejor, más habitable, que no excluya a nadie de los bienes que la tierra ofrece a todos. Se requiere un sentido ético de la vida que distribuya las responsabilidades de acuerdo con las habilidades de cada uno.

Todo ello es prerrequisito para el cristiano y predisposición para vivir la fe. No pensemos  que los cristianos, por considerarse cristianos, son mejores que los demás. Rezar y recibir los sacramentos y, tal vez, hacer espectaculares limosnas, puede resultar un craso engaño, al no estar sostenido por la hombría de bien.

Ya lo dice Jesús que no todo el que clame «Señor, Señor!» entrará en el reino de los cielos. Y a los piadosos fariseos les advierte que los publicanos y las prostitutas les precederían a la hora de dar cuenta de la vida. Ser humano es la tarima sobre la que se construye el ser cristiano. De ahí que los no cristianos pero de buen natural sean mejores que muchos cristianos practicantes pero despreocupados de la suerte de los demás.

Sobre la bondad humana se construye la santidad cristiana. De hecho no existen virtudes cristianas, sino exponenciales cristianos que acrisolan las virtudes humanas. La vida cristiana queda escondida en el misterio de la fe pero, cuando existe, purifica y abrillanta las virtudes humanas. Recordemos aquel paradójico refrán: un santo triste es un triste santo.

No basta estar bautizado, no basta comulgar diariamente para ser buen cristiano. Creer lo contrario lleva al descrédito del cristianismo y, si hoy se mira con tan malos ojos a la gente de iglesia, es porque se ha confundido el cristianismo con el ritualismo. El ritualismo es algo así como creer que por entrar en un garaje me convierto en automóvil.

El despropósito de construir la vida cristiana sin pulir las virtudes humanas sobre las que se asienta es responsable de la pérdida del prestigio cristiano. El daño de está hipocresía tiene ya historia de siglos y no es fácil remontarla y repararla pero es urgentemente necesario primar la misericordia por encima de los sacrificios sagrados.

Lo admirable, tanto del humanismo como de cristianismo, es el amor y el servicio mutuo. Ahora como antes, el mundo se convertirá cuando nos vea dispuestos a sacrificar nuestros intereses personales para ayudar a los más necesitados de apoyo y amor.